sábado, 18 de julio de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 3


Autora: Sandra M.P.

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Para su mala suerte, su coordinación, su puntería y su fuerza eran lamentables, y más a la hora de hacer deporte. Estaba quedando como un torpe frente a ella y todos sus compañeros, quienes estaban pendientes de lo suyo, pero cuando la pluma se les caía al suelo o se iba hacia otro lado, aprovechaban para mirarlo sin disimulo alguno y reírse de su torpeza.
Se agachó para recoger la pluma por veintena vez y la miró, ella parecía un tanto cansada. Quizás porque ya llevaba veinte veces que no le daba a la pluma, y sí, las había contado. Estaba avergonzado, realmente avergonzado y a la vez incómodo, pues estaba metiendo la pata de buena manera, cuando era la primera vez en su vida que se le presentaba una oportunidad así, y él la estaba desperdiciando. Ella apenas había hablado desde que el profesor le preguntó si quería ir con él, de hecho, no se dirigió a él en ningún momento, lo cual lo decepcionó bastante, pero no dijo nada, demasiado tímido como para hablar. Estaba seguro de que tartamudearía, ya que no acostumbraba a hablar con chicas, y mucho menos con chicas como ella.

Lanzó la pluma al aire y la golpeó, con la mano temblorosa, pero al menos, le dio, y ella la golpeó de vuelta sin esfuerzo alguno, apenas sin moverse del sitio, y cuando la pluma venía hacia él, alzó la raqueta y —cómo no— falló. Ella suspiró y Zayn se sonrojó. Estaba pasando la mayor vergüenza de su vida en ese momento. ¿Y si se caía accidentalmente y fingía una lesión? Quedaría más torpe de lo normal, ¿pero ya qué más daba? Anduvo hacia la pluma, se agachó y la cogió.

—Milk. —cogió aire y se puso recto, dándose la vuelta y encontrándose con nada más y nada menos que Louis Tomlinson, cómo no, mirándolo con superioridad y burlándose de él como cada día.

—Deja de llamarme así. —murmuró Zayn apretando la pluma entre sus dedos.

Louis rió y le alzó una ceja. —No voy a dejar de llamarte así. —dijo, arrebatándole la pluma de las manos sin que Zayn fuera capaz de hacer nada, ya que no se lo vino venir. —Nos vemos al terminar las clases, no corras, o será peor. —dijo, lanzando la pluma arriba y golpeándola con fuerza hacia las gradas. Dio media vuelta y se fue. Zayn suspiró y se dispuso a ir hacia la pluma, pero unos pasos se adelantaron, y no iban precisamente hacia la pluma. Parpadeó al ver a Noa yendo hacia Louis sin pensárselo dos veces. Le dio la vuelta bruscamente y éste pareció sorprendido.

Louis se veía asustado, ella estaba seria y seguía despreocupada. Articuló algo que ni él ni nadie fue capaz de escuchar y Louis corrió hacia las gradas, agarró la pluma que anteriormente había lanzado y corrió de nuevo hacia ella, devolviéndosela. Zayn miraba sorprendido la escena sin terminar de creérselo. ¿Qué estaba pasando exactamente? La chica volvió a paso despreocupado hacia su lugar y a Zayn le costó reaccionar, lo hizo al ver la pluma impactando en su cara y agitó levemente la cabeza para despabilarse.

—Estate atento. —dijo ella. Ni se disculpó. Zayn frunció el ceño y devolvió la pluma golpeándola con la raqueta, y después ella la devolvió también. Y para la sorpresa de ambos, Zayn golpeó la pluma de vuelta. Le pareció ver el fantasma de una sonrisa asomarse en las comisuras de los labios de ella, sin embargo no apostaría por ello.

La chica golpeó la pluma de vuelta, y Zayn la devolvió. Sorprendente, pues pensaba que lo de antes había sido suerte. Tal vez los dos golpes lo hubieran sido.

***

Última hora, y Zayn no quería que la campana sonara, claro que quedaban cinco minutos. Cinco malditos minutos, y entonces sería su fin. ¿Quién vendría a su funeral, a parte de sus padres? Se mordió los labios nerviosamente y miró el reloj. Suplicaba internamente para que las manillas del reloj se pararan y dejara de avanzar el tiempo, por mucho que supiera que eso era totalmente imposible, al menos, no con la ciencia de hoy en día. Maldita sea.

Miró frente a él, concretamente dos sitios, mirando su oscura cabellera. Había estado tan cerca de él... Aunque no le hubiera dirigido la palabra. Bueno, sólo un "estate atento", el cual a decir verdad, no le había sentado del todo bien. Le había golpeado con la pluma en la cara y ni siquiera le había pedido disculpas. Ella tendría que haberlo avisado antes de lanzar.

Y cuando volvió a mirar el reloj, las manillas habían avanzado considerablemente. Mierda. Tic-tac, tic-tac... Sonaban en su cabeza aunque no se escuchara, quedaban apenas unos segundos. Empezó a recoger a toda prisa, e incluso antes de que la profesora diera los deberes, la campana sonó y él salió corriendo.

—¡Gallina! —escuchó poco después de haber salido por la puerta. Corrió lo más rápido que pudo por los pasillos, cuando estaban apenas vacíos, ya que la gente todavía estaba empezando a salir. Y entonces el aire fresco le golpeó la cara. Estaba fuera, pero todavía no estaba a salvo. Vio el autobús y enseguida se dirigió a él sin dejar de correr, subió a toda prisa y se sentó en el lugar que ocupaba siempre, y estaba seguro de que nadie se sentaría a su lado, ya que preferían sentarse junto a otro antes que con él.

Respiraba agitadamente, intentando recuperarse de la carrera que acababa de correr por su vida. Normalmente era uno de los últimos en subir, y ahora el autobús estaba vacío. Louis no sería capaz de subir y pegarle aquí dentro, pero sabía que acabaría recibiendo tarde o temprano, y aquello sabía que no le permitiría dormir tranquilo.

Vio como la gente empezaba a subir y más de uno lo miró con una sonrisita burlona en los labios. Seguramente, todo el instituto sabía que Louis quería zurrarle, y él había salido corriendo como el cobarde que era, por lo cual ahora, aparte de ser un marginado, sería un gallina. Suspiró y apoyó la frente en la ventana. ¿Qué había hecho exactamente para merecer una vida así? Alguien ahí arriba tal vez se estaba burlando de él, o quería verlo sufrir. La vio subir, y para su sorpresa, su mirada se posó durante un escaso segundo, en él, y a diferencia de todas las otras miradas que se le habían puesto encima, la suya no era de burla. La grabó en su mente. había durado tan poco que no tuvo tiempo de descifrar la expresión en sus ojos enseguida. Era la primera vez que ella le dedicaba una mirada, la primera vez que alguien le dedicaba una mirada —aparte de sus padres y Liam y Harry— y no mostraba asco o burla. Él creyó ver compasión en sus ojos, claro que tal vez fuera una mera alucinación suya como muchas otras, y haya sido una mirada impasible, lo cual no le extrañaría en absoluto. Se sentó en el asiento que tenía delante y frunció levemente el ceño. Ella siempre se sentaba en el mismo asiento, y estaba seguro de que no era ese, y lo sabía porque siempre fijaba su mirada en ella, estuviera donde estuviera, y era muy observador.

—Gallina. —escuchó que murmuró alguien al pasar por su lado. Agachó su cabeza y metió las manos en los bolsillos de su sudadera. Sí, un gallina es lo que era, pero prefería ser eso a que le partieran los huesos.

El autobús arrancó, y se planteó severamente lo de traer unos auriculares. Podría jurar que tenía una granja de gallinas detrás de él, bastante ruidosa, a decir verdad, y lo peor era que todas las gallinas cantaban para él, burlándose. Sintió sus ojos húmedos y miró por el cristal. Harto. Estaba harto de todo esto. De las burlas, de los insultos, de las peleas, de las miradas, de las risas, del desprecio. Estaba harto de todo, y por mucho que quisiera ser fuerte siempre había un momento en el que uno se derrumbaba, y ese era uno de ellos, claro que nadie iría a consolarlo, como era de esperarse. Al menos, él sería el primero en bajar.

—¡Queréis callaros de una jodida vez, puta granja de mierda? —aquella voz interrumpió al coro de gallinas y éste se calló, como si de un escopetazo las hubiera matado a todas. Zayn miró hacia delante, con la cara pegada al cristal, y miró el reflejó de Noa Wilson por el cristal. Ella parecía enfadada, y su grito había dejado en silencio a todo el autobús. Se lo agradeció mentalmente, de hecho, se moría de ganas por gritarle un estruendoso "¡gracias!" y besarla mil veces, pero obviamente, no lo haría.

Y en todo el camino, después de las palabras de Noa Wilson, nadie pronunció palabra alguna. Aunque él se preguntó: ¿Cómo lo había hecho ella para que Louis le recogiera la pluma a toda prisa? ¿Cómo lo había hecho para callar a todo el autobús? ¿Cómo lo había hecho para ganarse todo el respeto de los demás?
***

Llegó a casa arrastrando los pies y más cansado de lo normal. Había sido realmente cansino el día de hoy, por el hecho de que todo el instituto le había mirado mal hoy. Realmente deseaba irse ya de allí, y todavía le quedaba todo un curso por delante, lo cual lo deprimió bastante, de hecho, era una cosa que lo hundía cada día un poco más, pero tenía que aguantarse.

Subió las escaleras y entró en su habitación, quitándose los zapatos y dejándolos junto al escritorio. Fue en calcetines hacia la calefacción y la encendió. Su madre trabajaba, y su padre también. Trabajaban a jornada completa y apenas estaban en casa, pero él lo comprendía, porque necesitaban pagar la casa, la comida, la luz, la ropa... Y él tenía que aguantarse. Claro que preferiría pasar más tiempo con ellos, y más ahora, que sería Navidad, una época para pasarla en familia. Pero ellos tenían mucho trabajo. Bueno, por lo menos en Navidad nunca faltaban, en las fiestas familiares, claro que muchas veces se sentía solo, por no decir siempre. Siempre que podía llamaba a Harry y a Liam para que vinieran a hacerle compañía, claro que no siempre podían venir, y entonces él tenía que aguantarse con su soledad jugando a juegos de la XBOX, la Play o el ordenador, buscando un entretenimiento. Y antes lo que usaba mucho eran los chats, como el HABBO, donde podía ser un chico "popular", y no un estúpido friki antisocial. Ahí podía insultar sin recibir palizas, ser infiel porque podía y tener amigos a montones, aparte de dinero virtual. Pero esa época ya pasó, aunque muchas veces se planteaba volver a ello, demasiado exasperado con su realidad, la cual detestaba.

Se tumbó sobre su cama y se estiró, mirando las pegatinas brillantes de su techo que pegó cuando era pequeño. La pegatina de Supermán brillaba más que la de Batman y Spiderman, ¿por qué él no podía ser tan fuerte como ellos? Siendo un superhéroe su vida sería más fácil. Nadie se metería con él... Bueno... A decir verdad, no era completamente así, pero él prefería eso a lo suyo. Suspiró y se abrazó a sí mismo. Echaba de menos los abrazos de su madre dándole las buenas noches, su rica comida caliente, en lugar de comida precocinada, echaba de menos ver a su padre sentado en el sillón sujetando una taza de café mientras leía el periódico, los besos de su madre en las heridas... Echaba de menos el amor, echaba de menos que la gente se interesara por él.

Se giró hundiendo la cara en su almohada, sintiendo como ésta se humedecía con sus lágrimas. Y lo peor era que mañana tendría que enfrentarse a su realidad, Louis Tomlinson. No quería ir a clase, no quería volver jamás. Quería quedarse en su casa y no salir jamás, quería encerrarse y vivir en el mundo de HABBO, donde podía ser quien quería ser.

Volvió a darse la vuelta y se secó las lágrimas con el dorso de la mano. Todavía tenía que calentar la comida, si es que quería comer algo, y tenía hambre, bastante.
Se levantó y anduvo en calcetines hacia abajo, entró en la cocina y cerró el microondas. Su madre siempre se lo dejaba todo preparado de modo que lo único que tuviera que hacer fuera cerrar la puerta del microondas, porque la temperatura y el tiempo a estaban indicados, ya que tal vez si se lo dejara a él, no comería nunca o en un intento de no morirse de hambre, quemaría la casa entera.

[Yeeei, aquí el capitulo del sábado, mis amores xx]

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