NO COPYRIGHT.
Y
antes de que Zayn se inventara una respuesta lo suficientemente
creíble, aparte de que su mente estaba completamente en blanco, la
campana sonó, librándolo de aquella situación. Salvado por la
campana.—Bueno, me tengo que ir a clase. —dijo, y desapareció rápidamente por el pasillo, antes de que ni Harry ni Liam lograran articular palabra alguna.
Entró en clase, y como de costumbre, ella ya estaba ahí, sentada en la primera fila, junto a la pared, estaba sacando su material escolar de la mochila, ya que ésta estaba abierta sobre la mesa y la chica rebuscaba dentro. Ella siempre entraba antes que él, de hecho, al parecer siempre era la primera en hacerlo, ya que ahora él era el segundo. Mayoría de clase seguía fuera hablando o cogiendo los libros de su taquilla, como él usualmente, claro que había preferido salir corriendo para librarse de tener que responder a esa pregunta. Ahora tendría toda la clase para pensar una respuesta razonable, ya que sabía que Harry era testarudo e insistiría constantemente hasta recibir su respuesta.
Anduvo
hasta su lugar y se sentó, justo dos lugares detrás de ella, lo
cual en parte le molestaba, ya que no podía verla desde su lugar, y
aquello lo irritaba. Se sentaban en parejas, dos mesas juntas en cada
fila, y había cuatro filas, y bueno, él se sentaba solo, pero no
era el único. Noa, el primer día que entró, en lugar de sentarse a
su lado, se sentó en un lugar vacío, más cerca de la pizarra. Al
verla entrar, su corazón se aceleró, ya que el sitio que estaba más
atrás de la clase, aparte de estar vacío, estaba a su lado, por lo
cual pensó que ella se sentaría. Pero se equivocó. Ella sin
dudarlo mucho se sentó en aquel lugar, donde no se sentaba nadie,
tampoco al lado, y ni siquiera le dedicó una mera mirada. Ella no
sabía que él existía, y eso le dolía. Sólo le quedaba el mirarla
de lejos y soñar con el día en el que ella le dedicara una mirada.
Tan sólo pedía eso, que ella supiera que existía.
La clase se fue llenando, y los alumnos iban entrando y sentándose cada uno en su lugar, incluido Louis Tomlinson, quien le dedicó una mirada burlona antes de sentarse detrás de él. Otro de los motivos por los cuales odiaba las clases era tenerlo detrás, insultándolo o lanzándole cosas. Un día, incluso, empezó a pincharlo con la punta del compás, y él no podía hacer nada más que mover su mesa y su silla más adelante, en vano, pues él también se movía.
—Hey, Milk. —su voz aguda hizo que se estremeciera y soltara un pequeño suspiro. "Milk", así lo llamaba Louis, ya que resultaba que su apellido se parecía mucho a aquella palabra, y por lo tanto era objeto de burla. Lo ignoró, y permaneció mirando hacia delante. —Milk, te estoy hablando.
Se dio la vuelta, harto, y apretó la mandíbula. —No me llamo Milk. —gruñó. —Y deja de llamarme así.
—Uy, la leche se enfada. —rió. Rodó los ojos y se dio la vuelta de nuevo, clavando los ojos en la nuca de Noa Wilson, quien como siempre, ignoraba su existencia. Entró el profesor, y eso no detuvo a Louis de seguir chinchándole desde detrás. —¿Por qué te apellidas leche? —lo ignoró, no valía la pena malgastar saliva en entablar una maldita conversación estúpida con un estúpido. —¿Te gusta la leche? —apretó los puños sobre su pupitre, intentado contenerse. —Milk... No, si el nombre te pega mucho.
Golpeó la mesa con ambos puños y se giró, demasiado enfadado. —¡Cállate ya, maldito cerebro de nuez de los cojones! —se hizo el silencio con esa frase y al ver la cara de Louis quiso desaparecer. Sabía que las pagaría caro por haber abierto la boca.
—La has cagado... Milk. —susurró, de tal manera que hizo que se estremeciera y tragara saliva. Y al darse la vuelta, todos lo estaban mirando, con burla, con asco... Y buscó apoyo, buscó apoyo en una sola mirada, sus ojos se clavaron dos lugares delante de él y se hundió en su silla. Ella ni siquiera se había dado la vuelta.
—Zayn Malik y Louis Tomlinson. —el profesor llamó la atención de ambos en advertencia y ambos dirigieron su mirada a éste. —Comportáos. —ordenó severamente, y a Zayn no le quedó otra que asentir con la cabeza.
Estuvo toda la clase tenso, y a decir verdad, poco le faltaba para estallar en lágrimas, claro que se lo estaba aguantando. Louis Tomlinson era fuerte, tanto que podría partirle en dos con un simple puñetazo, y estaba seguro que recibiría más que eso. Odiaba estar en clase, pero esta vez deseaba no tener que salir de ella, ya que estaba seguro de que no le pegaría delante de un profesor. Ni siquiera pasó tiempo pensando en qué le respondería a Harry, cuando en un principio iba a usar la hora para pensar en ello, y ahora era incapaz de pensar en nada que no fuera en Louis y en él al llegar a la salida. Estaba seguro de que al sonar la campana de clase, él recogería sus cosas a toda prisa, tal vez empezara a recogerlas antes de que sonara el timbre con tal de salir antes. Él correría hacia fuera, y al estarlo, antes de creer ser libre, Louis le tiraría de la chaqueta y le partiría todos los huesos del cuerpo. Maldecía el momento en el que abrió la boca en un ataque de ira, cuando tenía todas las de perder.
***
La campana sonó, se había pasado las tres primeras horas moviendo el pie frenéticamente, nervioso e incapaz de hacer nada más que pensar en lo sucedido y lo que iba a suceder a continuación. ¿Louis le pegaría ahora o en acabar las clases? Temía por su seguridad a la hora de levantar su culo del asiento en ese mismo instante.
Recogió su material muy lentamente y disimuladamente miró hacia atrás mientras se ponía de pie para recoger sus cosas. Louis charlaba amenamente con una chica a la que reconoció en seguida, ella era Eleanor Calder, su mejor amiga y la chica más popular de la clase y del instituto, por eso mismo eran mejores amigos. Aprovechó que estaba muy concentrado en su conversación con Eleanor y salió a paso rápido por la puerta, dispuesto a ir a por Harry y Liam a donde fuera que estuvieran en ese mismo instante. Esquivó a toda la gente del pasillo a paso rápido y sin empujar a nadie, ya que no le convenía más gente que quisiera partirle la cara, y cruzó la puerta del comedor, donde estaba seguro de que no le pasaría nada. Vio a Harry y a Liam desde lejos, sentados en la mesa de siempre, y anduvo hasta ellos a paso despreocupado, ya que no quería alarmarlos. Liam lo saludó con la mano en cuanto lo vio, ya que estaba girado hacia él, y éste respondió al saludo del mismo modo. Harry giró medio cuerpo y lo saludó también, y entonces se sentó. Harry y Liam habían sido buenas personas y le habían cogido comida a él también.
—Gracias. —sonrió Zayn, disimulando sus nervios.
—De nada. —dijo Liam esbozando una pequeña sonrisa también.
Y empezaron a comer, charlando amenamente sobre cualquier tema que no implicara nada relacionado con las clases, hasta que salió el tema y a Zayn le fue formulada la misma pregunta de esta mañana. Se mordió los labios. Su cerebro necesitaba formular una respuesta y rápido. Y entonces, la bombilla se encendió.
—No me importaría estar otro año aquí, porque sinceramente, no se está tan mal. —se encogió de hombros, despreocupado. Viva su maldita falsedad. ¿Cómo ni Harry ni Liam se habían dado cuenta de que Zayn en realidad no era un maldito chico popular? Eran muy inocentes y confiaban plenamente en su amigo Zayn, por lo cual no dudaban de sus palabras. —Claro que no lo digo por las clases, sino por la gente. —añadió más mentiras al horno. —Está guay que todos te respeten como el chico malo y apenas te dirijan la palabra. —y, un poquito de azúcar a las galletas con pepitas de mentiras. Harry y Liam creían que el por qué de que nadie le dirigiera la palabra a Zayn, era porque le tenían miedo, cuando en realidad lo único que la gente sentía por él era asco, lástima o nada.
—Ah. —articuló Harry, convencido con su respuesta. —Debe de estar guay eso de ser tan respetado por los demás. —Zayn se hundió en su lugar. Las galletas definitivamente no le estaban sentando nada bien, hacían que un agujero negro se abriera en su interior.
—Sí. —dijo, tratando ser convincente, cuando sentía que le había echado veneno a sus galletas.
Terminaron de almorzar y la campana sonó, indicando que otra vez, tenían que volver a clase, y los nervios que Zayn había dejado encerrados en una caja que fue cerrada por la tranquilidad y la amena charla con sus amigos, se abrió de golpe como una caja sorpresa de la cual sale un payaso y te asusta.
—Bueno, otra vez a clase. —dijo Harry con un tono neutro. —Recuerda apuntar tus deberes. —advirtió, y Zayn asintió con la cabeza. Harry y Liam habitualmente se repartían sus deberes y los hacían, ya que sabían que Zayn no haría nada. No tenían por qué hacerlo, pero ellos insistían en no dejar de hacerlo, porque querían que su amigo aprobara y saliera ya del instituto.
Entró despidiéndose con la mano de Harry y Liam y abrió la taquilla, miró su horario y empalideció. Educación Física. Agarró su bolsa rápidamente y corrió hacia el gimnasio, ya que el profesor era muy estricto y estaba seguro de que tendría un retardo por haber llegado tarde. Pero es que ni se acordaba de que tenía Educación Física después del primer patio.
Entró en los vestidores de hombres tenso, y recibió enseguida la mirada burlona de Louis al verlo así, sabía perfectamente que Zayn estaba acojonado, y que llevaba todo el rato así, desde la primera hora, en la que le advirtió.
—Milk. —su corazón se paró al escuchar la voz aguda de Louis pronunciando el mal apodo que el mismo Tomlinson le había asignado con burla. Tragó saliva y se dio la vuelta, intentando disimular su miedo. —Sabes que te veo después de clases, ¿no? —sonrió, haciéndolo sudar antes de empezar la clase. —Estoy ansioso por verte sangrar en el maldito suelo.
Pasó por su lado chocando su hombro musculoso con el suyo y acabó empotrado contra las taquillas del vestuario sin mucho esfuerzo. Estaba acabado. Cogió aire y se colocó recto, saliendo de los vestuarios, no sin antes haberse cambiado rápidamente y haber guardado su bolsa en la taquilla.
Salió y bajó las escaleras hacia el gimnasio, donde los alumnos estaban sentados en las gradas ya con su chándal, y algunos incluso con camiseta de tirantes o cortas, luciendo los brazos, ya que ellos, a diferencia de él, tenían bastante músculo. Él era demasiado vago como para ir al gimnasio. Y no podía faltar, ella, sentada más lejos de todos. Moría por ir y sentarse a su lado, de hecho, cogió aire y se dirigió hacia ella, pero se sentó alejado de ella, claro que era —del grupo— el que estaba más cerca. La miró de reojo y vio cómo hacía una coleta alta, sujetando la coleta con los dientes mientras acariciaba su pelo, juntándolo todo hacia arriba, y una vez lo tuvo, agarró la goma de sus dientes e hizo una coleta perfecta.
—Bien, chicos. —el profesor Smith llamó la atención de sus alumnos. Era joven, tal vez de unos treinta aunque aparentara veinte, musculoso, de ojos marrones y pelo castaño, a parte de tener un cuerpo envidiable para cualquiera. Arrebataba los suspiros de cualquier chica, y cómo no, también odiaba a Zayn Malik. Bueno, no es que lo odiara, simplemente era que no le caía bien, por no decir que era el peor alumno que había tenido, con la peor puntería y más vago del mundo. —Quiero que forméis parejas, vamos a jugar a badminton.
Se mordió los labios y permaneció sentado en la grada mirando como todo el mundo hacía parejas, menos él. Todos se juntaban de dos en dos y él permanecía ahí parado como un completo imbécil. Vio a Louis mirándolo desde unos metros más allá y le sonrió con burla, al ver lo marginado que estaba, de hecho, se lo restregaba. Era su culpa que él estuviera así ahora. —¿Solito, Milk? —le gritó desde lejos, y él no dijo nada, simplemente apartó la mirada.
—Zayn, ponte ya con tu pareja. —le ordenó Sam, el profesor.
—No tengo pareja. —murmuró avergonzado. Sam sabía perfectamente que Zayn no tenía pareja, y que nunca tenía una, siempre se quedaba solo, de hecho, Zayn sabía que él también se burlaba de él sin reírse.
—Noa. —la llamó, y vio una figura posarse a su lado. —¿Te parece bien ir con él? No tiene pareja. —dijo Sam, cambiando su tono a uno más dulce. Todo cambiaba en él cuando no se dirigía a Zayn. —Sino puedes juntarte con un grupo de tres. —añadió, y él miró sus pies. Si ella elegía ir con otro grupo, entonces él se quedaría solo, como siempre. Es más, tenía asumida la segunda opción.
—Voy con él. —dijo ella. Y entonces su corazón se paró, al escuchar su voz, y más tan cerca de él.
[Capitulo del martes :) Espero que os haya gustado, y ya de paso aprovecho para deciros que Wattpad no va a devolverme la cuenta, no hay manera de que eso ocurra, y ni siquiera pueden enviarme mis historias eliminadas. ¿Y sabéis? Esto es una mierda porque siento que he estado 2 años perdiendo el tiempo, porque de todos modos me lo eliminaron. Aunque por lo menos tengo a algun@s de mis lector@s que se quedaron pese a eso. Os amo.]
La clase se fue llenando, y los alumnos iban entrando y sentándose cada uno en su lugar, incluido Louis Tomlinson, quien le dedicó una mirada burlona antes de sentarse detrás de él. Otro de los motivos por los cuales odiaba las clases era tenerlo detrás, insultándolo o lanzándole cosas. Un día, incluso, empezó a pincharlo con la punta del compás, y él no podía hacer nada más que mover su mesa y su silla más adelante, en vano, pues él también se movía.
—Hey, Milk. —su voz aguda hizo que se estremeciera y soltara un pequeño suspiro. "Milk", así lo llamaba Louis, ya que resultaba que su apellido se parecía mucho a aquella palabra, y por lo tanto era objeto de burla. Lo ignoró, y permaneció mirando hacia delante. —Milk, te estoy hablando.
Se dio la vuelta, harto, y apretó la mandíbula. —No me llamo Milk. —gruñó. —Y deja de llamarme así.
—Uy, la leche se enfada. —rió. Rodó los ojos y se dio la vuelta de nuevo, clavando los ojos en la nuca de Noa Wilson, quien como siempre, ignoraba su existencia. Entró el profesor, y eso no detuvo a Louis de seguir chinchándole desde detrás. —¿Por qué te apellidas leche? —lo ignoró, no valía la pena malgastar saliva en entablar una maldita conversación estúpida con un estúpido. —¿Te gusta la leche? —apretó los puños sobre su pupitre, intentado contenerse. —Milk... No, si el nombre te pega mucho.
Golpeó la mesa con ambos puños y se giró, demasiado enfadado. —¡Cállate ya, maldito cerebro de nuez de los cojones! —se hizo el silencio con esa frase y al ver la cara de Louis quiso desaparecer. Sabía que las pagaría caro por haber abierto la boca.
—La has cagado... Milk. —susurró, de tal manera que hizo que se estremeciera y tragara saliva. Y al darse la vuelta, todos lo estaban mirando, con burla, con asco... Y buscó apoyo, buscó apoyo en una sola mirada, sus ojos se clavaron dos lugares delante de él y se hundió en su silla. Ella ni siquiera se había dado la vuelta.
—Zayn Malik y Louis Tomlinson. —el profesor llamó la atención de ambos en advertencia y ambos dirigieron su mirada a éste. —Comportáos. —ordenó severamente, y a Zayn no le quedó otra que asentir con la cabeza.
Estuvo toda la clase tenso, y a decir verdad, poco le faltaba para estallar en lágrimas, claro que se lo estaba aguantando. Louis Tomlinson era fuerte, tanto que podría partirle en dos con un simple puñetazo, y estaba seguro que recibiría más que eso. Odiaba estar en clase, pero esta vez deseaba no tener que salir de ella, ya que estaba seguro de que no le pegaría delante de un profesor. Ni siquiera pasó tiempo pensando en qué le respondería a Harry, cuando en un principio iba a usar la hora para pensar en ello, y ahora era incapaz de pensar en nada que no fuera en Louis y en él al llegar a la salida. Estaba seguro de que al sonar la campana de clase, él recogería sus cosas a toda prisa, tal vez empezara a recogerlas antes de que sonara el timbre con tal de salir antes. Él correría hacia fuera, y al estarlo, antes de creer ser libre, Louis le tiraría de la chaqueta y le partiría todos los huesos del cuerpo. Maldecía el momento en el que abrió la boca en un ataque de ira, cuando tenía todas las de perder.
***
La campana sonó, se había pasado las tres primeras horas moviendo el pie frenéticamente, nervioso e incapaz de hacer nada más que pensar en lo sucedido y lo que iba a suceder a continuación. ¿Louis le pegaría ahora o en acabar las clases? Temía por su seguridad a la hora de levantar su culo del asiento en ese mismo instante.
Recogió su material muy lentamente y disimuladamente miró hacia atrás mientras se ponía de pie para recoger sus cosas. Louis charlaba amenamente con una chica a la que reconoció en seguida, ella era Eleanor Calder, su mejor amiga y la chica más popular de la clase y del instituto, por eso mismo eran mejores amigos. Aprovechó que estaba muy concentrado en su conversación con Eleanor y salió a paso rápido por la puerta, dispuesto a ir a por Harry y Liam a donde fuera que estuvieran en ese mismo instante. Esquivó a toda la gente del pasillo a paso rápido y sin empujar a nadie, ya que no le convenía más gente que quisiera partirle la cara, y cruzó la puerta del comedor, donde estaba seguro de que no le pasaría nada. Vio a Harry y a Liam desde lejos, sentados en la mesa de siempre, y anduvo hasta ellos a paso despreocupado, ya que no quería alarmarlos. Liam lo saludó con la mano en cuanto lo vio, ya que estaba girado hacia él, y éste respondió al saludo del mismo modo. Harry giró medio cuerpo y lo saludó también, y entonces se sentó. Harry y Liam habían sido buenas personas y le habían cogido comida a él también.
—Gracias. —sonrió Zayn, disimulando sus nervios.
—De nada. —dijo Liam esbozando una pequeña sonrisa también.
Y empezaron a comer, charlando amenamente sobre cualquier tema que no implicara nada relacionado con las clases, hasta que salió el tema y a Zayn le fue formulada la misma pregunta de esta mañana. Se mordió los labios. Su cerebro necesitaba formular una respuesta y rápido. Y entonces, la bombilla se encendió.
—No me importaría estar otro año aquí, porque sinceramente, no se está tan mal. —se encogió de hombros, despreocupado. Viva su maldita falsedad. ¿Cómo ni Harry ni Liam se habían dado cuenta de que Zayn en realidad no era un maldito chico popular? Eran muy inocentes y confiaban plenamente en su amigo Zayn, por lo cual no dudaban de sus palabras. —Claro que no lo digo por las clases, sino por la gente. —añadió más mentiras al horno. —Está guay que todos te respeten como el chico malo y apenas te dirijan la palabra. —y, un poquito de azúcar a las galletas con pepitas de mentiras. Harry y Liam creían que el por qué de que nadie le dirigiera la palabra a Zayn, era porque le tenían miedo, cuando en realidad lo único que la gente sentía por él era asco, lástima o nada.
—Ah. —articuló Harry, convencido con su respuesta. —Debe de estar guay eso de ser tan respetado por los demás. —Zayn se hundió en su lugar. Las galletas definitivamente no le estaban sentando nada bien, hacían que un agujero negro se abriera en su interior.
—Sí. —dijo, tratando ser convincente, cuando sentía que le había echado veneno a sus galletas.
Terminaron de almorzar y la campana sonó, indicando que otra vez, tenían que volver a clase, y los nervios que Zayn había dejado encerrados en una caja que fue cerrada por la tranquilidad y la amena charla con sus amigos, se abrió de golpe como una caja sorpresa de la cual sale un payaso y te asusta.
—Bueno, otra vez a clase. —dijo Harry con un tono neutro. —Recuerda apuntar tus deberes. —advirtió, y Zayn asintió con la cabeza. Harry y Liam habitualmente se repartían sus deberes y los hacían, ya que sabían que Zayn no haría nada. No tenían por qué hacerlo, pero ellos insistían en no dejar de hacerlo, porque querían que su amigo aprobara y saliera ya del instituto.
Entró despidiéndose con la mano de Harry y Liam y abrió la taquilla, miró su horario y empalideció. Educación Física. Agarró su bolsa rápidamente y corrió hacia el gimnasio, ya que el profesor era muy estricto y estaba seguro de que tendría un retardo por haber llegado tarde. Pero es que ni se acordaba de que tenía Educación Física después del primer patio.
Entró en los vestidores de hombres tenso, y recibió enseguida la mirada burlona de Louis al verlo así, sabía perfectamente que Zayn estaba acojonado, y que llevaba todo el rato así, desde la primera hora, en la que le advirtió.
—Milk. —su corazón se paró al escuchar la voz aguda de Louis pronunciando el mal apodo que el mismo Tomlinson le había asignado con burla. Tragó saliva y se dio la vuelta, intentando disimular su miedo. —Sabes que te veo después de clases, ¿no? —sonrió, haciéndolo sudar antes de empezar la clase. —Estoy ansioso por verte sangrar en el maldito suelo.
Pasó por su lado chocando su hombro musculoso con el suyo y acabó empotrado contra las taquillas del vestuario sin mucho esfuerzo. Estaba acabado. Cogió aire y se colocó recto, saliendo de los vestuarios, no sin antes haberse cambiado rápidamente y haber guardado su bolsa en la taquilla.
Salió y bajó las escaleras hacia el gimnasio, donde los alumnos estaban sentados en las gradas ya con su chándal, y algunos incluso con camiseta de tirantes o cortas, luciendo los brazos, ya que ellos, a diferencia de él, tenían bastante músculo. Él era demasiado vago como para ir al gimnasio. Y no podía faltar, ella, sentada más lejos de todos. Moría por ir y sentarse a su lado, de hecho, cogió aire y se dirigió hacia ella, pero se sentó alejado de ella, claro que era —del grupo— el que estaba más cerca. La miró de reojo y vio cómo hacía una coleta alta, sujetando la coleta con los dientes mientras acariciaba su pelo, juntándolo todo hacia arriba, y una vez lo tuvo, agarró la goma de sus dientes e hizo una coleta perfecta.
—Bien, chicos. —el profesor Smith llamó la atención de sus alumnos. Era joven, tal vez de unos treinta aunque aparentara veinte, musculoso, de ojos marrones y pelo castaño, a parte de tener un cuerpo envidiable para cualquiera. Arrebataba los suspiros de cualquier chica, y cómo no, también odiaba a Zayn Malik. Bueno, no es que lo odiara, simplemente era que no le caía bien, por no decir que era el peor alumno que había tenido, con la peor puntería y más vago del mundo. —Quiero que forméis parejas, vamos a jugar a badminton.
Se mordió los labios y permaneció sentado en la grada mirando como todo el mundo hacía parejas, menos él. Todos se juntaban de dos en dos y él permanecía ahí parado como un completo imbécil. Vio a Louis mirándolo desde unos metros más allá y le sonrió con burla, al ver lo marginado que estaba, de hecho, se lo restregaba. Era su culpa que él estuviera así ahora. —¿Solito, Milk? —le gritó desde lejos, y él no dijo nada, simplemente apartó la mirada.
—Zayn, ponte ya con tu pareja. —le ordenó Sam, el profesor.
—No tengo pareja. —murmuró avergonzado. Sam sabía perfectamente que Zayn no tenía pareja, y que nunca tenía una, siempre se quedaba solo, de hecho, Zayn sabía que él también se burlaba de él sin reírse.
—Noa. —la llamó, y vio una figura posarse a su lado. —¿Te parece bien ir con él? No tiene pareja. —dijo Sam, cambiando su tono a uno más dulce. Todo cambiaba en él cuando no se dirigía a Zayn. —Sino puedes juntarte con un grupo de tres. —añadió, y él miró sus pies. Si ella elegía ir con otro grupo, entonces él se quedaría solo, como siempre. Es más, tenía asumida la segunda opción.
—Voy con él. —dijo ella. Y entonces su corazón se paró, al escuchar su voz, y más tan cerca de él.
[Capitulo del martes :) Espero que os haya gustado, y ya de paso aprovecho para deciros que Wattpad no va a devolverme la cuenta, no hay manera de que eso ocurra, y ni siquiera pueden enviarme mis historias eliminadas. ¿Y sabéis? Esto es una mierda porque siento que he estado 2 años perdiendo el tiempo, porque de todos modos me lo eliminaron. Aunque por lo menos tengo a algun@s de mis lector@s que se quedaron pese a eso. Os amo.]


no importa aquí estaré leyendo la novela por qué es la mejor 🙌
ResponderEliminar*--* 😍😍
EliminarPues ahora leere la novela aqui*-*/
ResponderEliminar:3 <3
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