Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT.
Cuando
sus piernas optaron por responder, corrió tras él, ella no podía
perderlo. Corrió hasta el instituto y entró, corrió por los
pasillos vacíos, los alumnos ya habían entrado. Entró en su clase
sin llamar a la puerta, la profesora le hablaba, pero ella no hacía
más que inspeccionar el aula incapaz de escuchar nada, buscándolo.
Él no estaba ahí. Salió sin importarle lo que la profesora pudiera
decirle, cerró la puerta y anduvo directamente hacia el baño de
hombres, entró mirando los cubículos, todos estaban vacíos. Salió
de ahí y Sarah llamó su atención al verla vagar de aquel modo,
ella parecía mareada y se asustó, pero Noa la apartó con
brusquedad y siguió andando, buscándolo.
—Noa.
—por alguna razón, aquella voz sí que la escuchó, a sus
espaldas. Se giró y se encontró con unos ojos verdes, el chico se
acercaba a ella.
—¿Dónde está? —preguntó ella.
—Lejos de ti. —respondió él tranquilamente.
Ella apretó los puños. —Harry, déjate de tonterías. —murmuró.
—Aléjate de él, Noa, porque lo único que haces es hundirle la vida. —dijo.
—No voy a alejarme de él, voy a arreglar las cosas. —dijo ella empezando a preocuparse, estaba perdiendo el control, no dejaba de apretar su camiseta con fuerza. —Dímelo. ¿Dónde está?
—Él se ha ido a casa. —respondió, y todas las fuerzas se esfumaron de su cuerpo, se tambaleó levemente y se apoyó en la pared.
Al ver que las fuerzas volvieron se dio un leve empujón con la pared y pasó por al lado de Harry, pero éste la detuvo. —Déjale un tiempo, Noa. —le dijo, y ella apretó la mandíbula. —Creo que al menos necesita eso.
—Un día. —murmuró ella. —Mañana iré a hablar con él y arreglaré las cosas. —respondió.
—Bien, de todos modos no creo que remedies tantos errores. —le dijo, y ella se zafó de su agarre.
—No hables de lo que no tienes ni idea, Styles. —le escupió ella, andando a paso normal por el pasillo mientras desaparecía al final de éste girando y apoyándose en la pared, se deslizó por ésta y agarró su cabeza. De todos modos, todos estaban en clase.
Zayn andaba mientras las lágrimas bajaban por su rostro, él no traía dinero encima para coger un bus, mucho menos para un taxi, pero el andar le iría bien para despejarse. Él había empezado a recuperar su peso normal, pero estaba seguro de que volvería a suceder lo mismo, su apetito acabaría cerrándose otra vez. La gente lo miraba de una manera extraña, supongo que se extrañaban al ver un chico de su edad a aquellas horas andar por la ciudad, y además llorando. Romper con ella le había destrozado y le había dolido más de lo que uno pudiera imaginar, y al ver los ojos de ella cristalizarse se sintió todavía peor. ¿Pero qué podía hacer, si ella estaba jugando con él? Él no hacía más que sufrir cada vez que ella estaba lejos, y lo mejor que podía hacer era pasar página y olvidarla, por mucho que doliera y por muy difícil que fuera.
***
Era de noche y él seguía dando vueltas en su cama sin dormirse, había estado llorando durante horas y no le quedaban más lágrimas por derramar. Tenía la garganta seca. Se levantó y se sujetó la cabeza, él estaba mareado, muy mareado. Logró ponerse de pie y anduvo fuera de su habitación, se tambaleó un poco y se apoyó en la pared, se sentía muy débil. Se acercó a las escaleras y bajó un escalón, no lo vio venir, se tambaleó, resbaló y cayó, dolía. Lo veía todo negro, sentía cada golpe, su cabeza estaba mojada y sus fuerzas estaban desapareciendo por completo, sus párpados pesaban y finalmente se rindió.
Ella recibió una llamada a las cinco de la madrugada, estaba muerta, no podía consigo, no tenía fuerzas para nada. Estiró el brazo como pudo y aceptó la llamada de aquel número desconocido a pesar de no estar de humor.
—¿Noa? —frunció el ceño, ella no estaba de humor para eso.
—Harry, ¿por qué me llamas ahora? —dijo ella cansada. Las cinco de la madrugada, podría haberse esperado un poco más para hablarle, fuera lo que fuera.
—Zayn ha sufrido un accidente. —un sudor frío recorrió la frente de ella, sintió como si toda la sangre se enfriara de golpe.
—¿Qué? —dijo sin aire.
—Será mejor que vengas al hospital, es el central. —murmuró. Ella finalizó la llamada y se levantó de la cama, de golpe. Todo aquel cansancio se había esfumado. Ella se vistió con rapidez, con tanta rapidez que estuvo a punto de caerse mientras se ataba una de las botas por ir a andar antes de terminar. Salió corriendo de su apartamento con la cartera y el móvil en su mano, salió del edificio y marcó un número de teléfono.
—Tax...
—¿Dónde está? —preguntó ella.
—Lejos de ti. —respondió él tranquilamente.
Ella apretó los puños. —Harry, déjate de tonterías. —murmuró.
—Aléjate de él, Noa, porque lo único que haces es hundirle la vida. —dijo.
—No voy a alejarme de él, voy a arreglar las cosas. —dijo ella empezando a preocuparse, estaba perdiendo el control, no dejaba de apretar su camiseta con fuerza. —Dímelo. ¿Dónde está?
—Él se ha ido a casa. —respondió, y todas las fuerzas se esfumaron de su cuerpo, se tambaleó levemente y se apoyó en la pared.
Al ver que las fuerzas volvieron se dio un leve empujón con la pared y pasó por al lado de Harry, pero éste la detuvo. —Déjale un tiempo, Noa. —le dijo, y ella apretó la mandíbula. —Creo que al menos necesita eso.
—Un día. —murmuró ella. —Mañana iré a hablar con él y arreglaré las cosas. —respondió.
—Bien, de todos modos no creo que remedies tantos errores. —le dijo, y ella se zafó de su agarre.
—No hables de lo que no tienes ni idea, Styles. —le escupió ella, andando a paso normal por el pasillo mientras desaparecía al final de éste girando y apoyándose en la pared, se deslizó por ésta y agarró su cabeza. De todos modos, todos estaban en clase.
Zayn andaba mientras las lágrimas bajaban por su rostro, él no traía dinero encima para coger un bus, mucho menos para un taxi, pero el andar le iría bien para despejarse. Él había empezado a recuperar su peso normal, pero estaba seguro de que volvería a suceder lo mismo, su apetito acabaría cerrándose otra vez. La gente lo miraba de una manera extraña, supongo que se extrañaban al ver un chico de su edad a aquellas horas andar por la ciudad, y además llorando. Romper con ella le había destrozado y le había dolido más de lo que uno pudiera imaginar, y al ver los ojos de ella cristalizarse se sintió todavía peor. ¿Pero qué podía hacer, si ella estaba jugando con él? Él no hacía más que sufrir cada vez que ella estaba lejos, y lo mejor que podía hacer era pasar página y olvidarla, por mucho que doliera y por muy difícil que fuera.
***
Era de noche y él seguía dando vueltas en su cama sin dormirse, había estado llorando durante horas y no le quedaban más lágrimas por derramar. Tenía la garganta seca. Se levantó y se sujetó la cabeza, él estaba mareado, muy mareado. Logró ponerse de pie y anduvo fuera de su habitación, se tambaleó un poco y se apoyó en la pared, se sentía muy débil. Se acercó a las escaleras y bajó un escalón, no lo vio venir, se tambaleó, resbaló y cayó, dolía. Lo veía todo negro, sentía cada golpe, su cabeza estaba mojada y sus fuerzas estaban desapareciendo por completo, sus párpados pesaban y finalmente se rindió.
Ella recibió una llamada a las cinco de la madrugada, estaba muerta, no podía consigo, no tenía fuerzas para nada. Estiró el brazo como pudo y aceptó la llamada de aquel número desconocido a pesar de no estar de humor.
—¿Noa? —frunció el ceño, ella no estaba de humor para eso.
—Harry, ¿por qué me llamas ahora? —dijo ella cansada. Las cinco de la madrugada, podría haberse esperado un poco más para hablarle, fuera lo que fuera.
—Zayn ha sufrido un accidente. —un sudor frío recorrió la frente de ella, sintió como si toda la sangre se enfriara de golpe.
—¿Qué? —dijo sin aire.
—Será mejor que vengas al hospital, es el central. —murmuró. Ella finalizó la llamada y se levantó de la cama, de golpe. Todo aquel cansancio se había esfumado. Ella se vistió con rapidez, con tanta rapidez que estuvo a punto de caerse mientras se ataba una de las botas por ir a andar antes de terminar. Salió corriendo de su apartamento con la cartera y el móvil en su mano, salió del edificio y marcó un número de teléfono.
—Tax...
—"La
finca azul",
estoy esperando en frente. Rápido. —cortó, sin dejar que el
hombre respondiera siquiera, había descubierto aquella compañía de
taxis hace poco.
El taxi fue rápido en llegar, ella le dio la dirección y no paró de incitar al hombre para que fuera más rápido, ella estaba demasiado nerviosa y preocupada. Las palabras de Harry no paraban de repetirse constantemente en su cabeza, Zayn había sufrido un accidente, Zayn estaba en el hospital, Zayn estaba mal y la preocupación en seguida la invadió, ella no sabía qué había podido pasar para que Zayn acabara allí, temía por su seguridad, por lo que hubiera podido hacer. Ella no sabía sus límites, ella no sabía lo que él habría sido capaz de hacer.
Soltó los billetes al aire y salió a toda velocidad del taxi, corrió hacia el interior y al empujar las puertas miró a su alrededor en busca de una mata de pelo rizada, lo encontró en seguida junto a Louis y Liam y se acercó a ellos rápidamente. —¿Dónde está? ¿Está bien? —las tres miradas de los chicos se posaron en ella, cansados.
—No sabemos nada. —respondió Liam con la voz apagada.
—¿Qué ha pasado? —preguntó, de pie frente a ellos.
—Fui a su casa a visitarlo. —murmuró Harry con la mirada gacha. —Quería ver cómo estaba, y me lo encontré en el suelo al pie de las escaleras.
El taxi fue rápido en llegar, ella le dio la dirección y no paró de incitar al hombre para que fuera más rápido, ella estaba demasiado nerviosa y preocupada. Las palabras de Harry no paraban de repetirse constantemente en su cabeza, Zayn había sufrido un accidente, Zayn estaba en el hospital, Zayn estaba mal y la preocupación en seguida la invadió, ella no sabía qué había podido pasar para que Zayn acabara allí, temía por su seguridad, por lo que hubiera podido hacer. Ella no sabía sus límites, ella no sabía lo que él habría sido capaz de hacer.
Soltó los billetes al aire y salió a toda velocidad del taxi, corrió hacia el interior y al empujar las puertas miró a su alrededor en busca de una mata de pelo rizada, lo encontró en seguida junto a Louis y Liam y se acercó a ellos rápidamente. —¿Dónde está? ¿Está bien? —las tres miradas de los chicos se posaron en ella, cansados.
—No sabemos nada. —respondió Liam con la voz apagada.
—¿Qué ha pasado? —preguntó, de pie frente a ellos.
—Fui a su casa a visitarlo. —murmuró Harry con la mirada gacha. —Quería ver cómo estaba, y me lo encontré en el suelo al pie de las escaleras.
—¿Se
cayó? —preguntó ella, preocupada.
—No sé lo que pasó, pero se había golpeado la cabeza. —dijo Harry en voz baja.
Ella se cubrió la cara con las manos y dio varias vueltas sobre el suelo de baldosas impecables. No podía creerse aquello, ¿cómo había dejado que esto sucediera? ¿Cómo llegaron esas fotos a él? ¿Cómo dejó que se fuera?
—Noa, estará bien. —murmuró Liam al verla tan preocupada. Él no solía verla, mucho menos en aquel estado. Ella siempre estaba tranquila y jamás mostraba preocupación ni tristeza, y ahora estaba inquieta, sus ojos estaban alerta, ella lo estaba.
—¿Y si no? —se despeinó. —Joder. —susurró, yendo a sentarse junto a Louis y sujetándose la cabeza.
—No pierdas la fe. —murmuró Louis a su lado. Ella ni siquiera lo miró, tenía la mente en otros asuntos, estaba preocupada. No, ¿a quién quería engañar? Ella tenía miedo, ella temía que nunca más volviera a verle, que jamás pudiera volver a verlo sonreír, a abrazarlo, a besarlo, a decirle lo mucho que lo quería... ¿En qué estaba pensando realmente cuando lo dejó ir? Ella debería haber pasado cada segundo junto a él, ella debería haber disfrutado de cada una de sus sonrisas, no debió apartarlo, no debió dejarlo, no debió herirlo. Y ahora tal vez fuera muy tarde para arreglar las cosas, tal vez ella había llegado tarde, tal vez su error no podría remediarse jamás. Y se preguntó: ¿Por qué él? Ella deseaba sobre todas las cosas, ser ella la que estuviera en aquel estado, no él. ¿Por qué de todas las personas sobre la faz de la Tierra tuvo que llevárselo a él? El ángel que pertenecía al cielo, Dios, no te lo lleves. No aún. Rezaba para que Dios no se lo arrebatara, ella había hecho mal, muy mal, hiriendo a su ángel. Jamás debería haberlo hecho, pero se arrepentía, se arrepentía mucho. —¿Estás bien? —pudo palpar la preocupación en su voz, él se preocupó al instante al ver a la chica con los ojos cristalizados.
Ella parpadeó y miró al suelo. —Sí. —murmuró. Mintió.
Louis la comprendía, era comprensible amar a una persona como Zayn, tan dulce, tan amable y tan inocente, ella se había enamorado de cada uno de sus rasgos como él lo hizo tiempo atrás. No sentía celos, ni mucho menos, porque ahora era feliz junto a Harry, pero sí que quería a Zayn y lo estaba pasando mal también, y comprendía perfectamente cómo se sentía ella. Aunque no acostumbraba a ver rastro de emoción en su rostro. A pesar de que no hablaran nunca y de que hubiera estado en el hospital por su culpa dos veces, le daba igual ahora, y le empezó a dar igual desde hace mucho, porque sabía que aquello que él había recibido no era nada comparado con lo que Zayn había recibido de su parte.
—¿Parientes de Zayn Malik? —ella fue la primera en levantarse, de golpe, como si se hubiera despertado de golpe o algo la hubiera poseído. —¿Sois parientes de Zayn Malik?
—¿Él está bien? —preguntó ella rápidamente, sin responder.
—¿Eres su hermana? —preguntó.
—Sí, joder, respóndeme ya. —le gruñó, demasiado impaciente. El hombre no mostró señal de enfadarse, sino que en su lugar comprendía su reacción.
—Él está despierto, pero está muy débil. Ha sufrido una contusión cerebral y está en un estado delicado, puede que sufra amnesia. —explicó.
—¿Amnesia? —preguntó Liam con cierto temor, y el doctor asintió.
—Sí, recuerda su nombre y nombró a sus amigos Liam y Harry. —dijo el doctor, y ambos chicos nombrados se relajaron. Ella se preocupó. ¿Y si no se acordaba de ella?
—¿Podemos pasar a verle? —preguntó Harry, y el doctor asintió.
—Simplemente no lo alteréis, id despacio y no le digáis mucha información a cerca de su vida actual, él irá aprendiendo, pero no de golpe. —explicó, y todos asintieron con la cabeza menos ella. Todos sus sentidos estaban alerta, todo su sistema estaba alerta, bombeando sangre con fuerza, su corazón latía aceleradamente mientras andaban hacia la habitación, ella no logró escuchar el número debido a estar sumida en sus pensamientos, simplemente los siguió.
Entraron y ella puso sus ojos verdes fijos en aquellos ojos miel, cansados y débiles. Se relajó un poco, pero todo su organismo seguía alerta.
—Hola, Zayn. —lo saludó Harry un poco bajo, mientras se acercaban. Los ojos del nombrado se posaron sobre Louis y el sonido que emitía el electrocardiograma se aceleró. —No, no, Zayn, tranquilo, él no te hará nada. —dijo Harry rápidamente.
—Zayn, por favor, tranquilízate, he venido a ver cómo estás. —dijo Louis suavemente.
—¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy y qué hace él aquí? —preguntó Zayn confundido a la vez que asustado, el sonido fue disminuyendo.
—Te diste un golpe en la cabeza, ahora es tu amigo. —dijo Harry en voz baja. Zayn no era capaz de asimilarlo. Por primera vez, los ojos del chico hospitalizado se posaron sobre aquellos verdes que lo miraban desde más lejos que el resto.
—¿Quién es ella? —murmuró Zayn en voz baja. Ella sintió que la respiración se le hacía pesada, él no la recordaba, no recordaba nada de lo sucedido entre ellos dos. Nada.
—Yo necesito ir a tomar el aire. —susurró ella yendo hacia la puerta y abriéndola. Le costaba respirar, demasiado, daba bocanadas de aire mientras avanzaba por el pasillo vacío, y finalmente logró salir fuera. El aire fuera era un tanto caliente, la vista de ella estaba nublada, otra vez. Dios se lo había llevado, tal vez no en cuerpo, él seguía allí, pero cada recuerdo y cada momento vivido junto a él no estaba ahí, había desaparecido. Su ángel se había ido.
***
—Noa. —reconoció la voz de Harry en seguida y giró levemente la vista hacia él, ella estaba sentada en un banco junto al hospital. —Tengo que hablar contigo.
—Él no me recuerda. —murmuró ella.
—Sólo sabe que vas al instituto con nosotros y que eres la chica nueva. —le dijo, y ella sonrió de lado. —No sabe nada más, y no quiero que sepa nada más.
Ella frunció el ceño y lo miró, él estaba de pie mientras que ella se encontraba sentada en el banco, mirándolo. —¿Qué quieres decir con eso? —murmuró.
—No sé lo que pasó, pero se había golpeado la cabeza. —dijo Harry en voz baja.
Ella se cubrió la cara con las manos y dio varias vueltas sobre el suelo de baldosas impecables. No podía creerse aquello, ¿cómo había dejado que esto sucediera? ¿Cómo llegaron esas fotos a él? ¿Cómo dejó que se fuera?
—Noa, estará bien. —murmuró Liam al verla tan preocupada. Él no solía verla, mucho menos en aquel estado. Ella siempre estaba tranquila y jamás mostraba preocupación ni tristeza, y ahora estaba inquieta, sus ojos estaban alerta, ella lo estaba.
—¿Y si no? —se despeinó. —Joder. —susurró, yendo a sentarse junto a Louis y sujetándose la cabeza.
—No pierdas la fe. —murmuró Louis a su lado. Ella ni siquiera lo miró, tenía la mente en otros asuntos, estaba preocupada. No, ¿a quién quería engañar? Ella tenía miedo, ella temía que nunca más volviera a verle, que jamás pudiera volver a verlo sonreír, a abrazarlo, a besarlo, a decirle lo mucho que lo quería... ¿En qué estaba pensando realmente cuando lo dejó ir? Ella debería haber pasado cada segundo junto a él, ella debería haber disfrutado de cada una de sus sonrisas, no debió apartarlo, no debió dejarlo, no debió herirlo. Y ahora tal vez fuera muy tarde para arreglar las cosas, tal vez ella había llegado tarde, tal vez su error no podría remediarse jamás. Y se preguntó: ¿Por qué él? Ella deseaba sobre todas las cosas, ser ella la que estuviera en aquel estado, no él. ¿Por qué de todas las personas sobre la faz de la Tierra tuvo que llevárselo a él? El ángel que pertenecía al cielo, Dios, no te lo lleves. No aún. Rezaba para que Dios no se lo arrebatara, ella había hecho mal, muy mal, hiriendo a su ángel. Jamás debería haberlo hecho, pero se arrepentía, se arrepentía mucho. —¿Estás bien? —pudo palpar la preocupación en su voz, él se preocupó al instante al ver a la chica con los ojos cristalizados.
Ella parpadeó y miró al suelo. —Sí. —murmuró. Mintió.
Louis la comprendía, era comprensible amar a una persona como Zayn, tan dulce, tan amable y tan inocente, ella se había enamorado de cada uno de sus rasgos como él lo hizo tiempo atrás. No sentía celos, ni mucho menos, porque ahora era feliz junto a Harry, pero sí que quería a Zayn y lo estaba pasando mal también, y comprendía perfectamente cómo se sentía ella. Aunque no acostumbraba a ver rastro de emoción en su rostro. A pesar de que no hablaran nunca y de que hubiera estado en el hospital por su culpa dos veces, le daba igual ahora, y le empezó a dar igual desde hace mucho, porque sabía que aquello que él había recibido no era nada comparado con lo que Zayn había recibido de su parte.
—¿Parientes de Zayn Malik? —ella fue la primera en levantarse, de golpe, como si se hubiera despertado de golpe o algo la hubiera poseído. —¿Sois parientes de Zayn Malik?
—¿Él está bien? —preguntó ella rápidamente, sin responder.
—¿Eres su hermana? —preguntó.
—Sí, joder, respóndeme ya. —le gruñó, demasiado impaciente. El hombre no mostró señal de enfadarse, sino que en su lugar comprendía su reacción.
—Él está despierto, pero está muy débil. Ha sufrido una contusión cerebral y está en un estado delicado, puede que sufra amnesia. —explicó.
—¿Amnesia? —preguntó Liam con cierto temor, y el doctor asintió.
—Sí, recuerda su nombre y nombró a sus amigos Liam y Harry. —dijo el doctor, y ambos chicos nombrados se relajaron. Ella se preocupó. ¿Y si no se acordaba de ella?
—¿Podemos pasar a verle? —preguntó Harry, y el doctor asintió.
—Simplemente no lo alteréis, id despacio y no le digáis mucha información a cerca de su vida actual, él irá aprendiendo, pero no de golpe. —explicó, y todos asintieron con la cabeza menos ella. Todos sus sentidos estaban alerta, todo su sistema estaba alerta, bombeando sangre con fuerza, su corazón latía aceleradamente mientras andaban hacia la habitación, ella no logró escuchar el número debido a estar sumida en sus pensamientos, simplemente los siguió.
Entraron y ella puso sus ojos verdes fijos en aquellos ojos miel, cansados y débiles. Se relajó un poco, pero todo su organismo seguía alerta.
—Hola, Zayn. —lo saludó Harry un poco bajo, mientras se acercaban. Los ojos del nombrado se posaron sobre Louis y el sonido que emitía el electrocardiograma se aceleró. —No, no, Zayn, tranquilo, él no te hará nada. —dijo Harry rápidamente.
—Zayn, por favor, tranquilízate, he venido a ver cómo estás. —dijo Louis suavemente.
—¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy y qué hace él aquí? —preguntó Zayn confundido a la vez que asustado, el sonido fue disminuyendo.
—Te diste un golpe en la cabeza, ahora es tu amigo. —dijo Harry en voz baja. Zayn no era capaz de asimilarlo. Por primera vez, los ojos del chico hospitalizado se posaron sobre aquellos verdes que lo miraban desde más lejos que el resto.
—¿Quién es ella? —murmuró Zayn en voz baja. Ella sintió que la respiración se le hacía pesada, él no la recordaba, no recordaba nada de lo sucedido entre ellos dos. Nada.
—Yo necesito ir a tomar el aire. —susurró ella yendo hacia la puerta y abriéndola. Le costaba respirar, demasiado, daba bocanadas de aire mientras avanzaba por el pasillo vacío, y finalmente logró salir fuera. El aire fuera era un tanto caliente, la vista de ella estaba nublada, otra vez. Dios se lo había llevado, tal vez no en cuerpo, él seguía allí, pero cada recuerdo y cada momento vivido junto a él no estaba ahí, había desaparecido. Su ángel se había ido.
***
—Noa. —reconoció la voz de Harry en seguida y giró levemente la vista hacia él, ella estaba sentada en un banco junto al hospital. —Tengo que hablar contigo.
—Él no me recuerda. —murmuró ella.
—Sólo sabe que vas al instituto con nosotros y que eres la chica nueva. —le dijo, y ella sonrió de lado. —No sabe nada más, y no quiero que sepa nada más.
Ella frunció el ceño y lo miró, él estaba de pie mientras que ella se encontraba sentada en el banco, mirándolo. —¿Qué quieres decir con eso? —murmuró.
—Que
no tiene por qué saberlo. —dijo, ella se levantó y se puso de pie
frente a él.
—¿Qué estás diciendo? —dijo ella alzando la voz.
—Me prometiste que si le hacías daño te alejarías de él. —dijo Harry, y ella tragó saliva. —¿No crees que ya es suficiente, Noa? Ya está bien, ya ha sufrido mucho.
—No puedo alejarme de él, Harry. —dijo ella seriamente.
—Si lo quisieras de verdad lo dejarías ser feliz. —dijo Harry. —Y tú no le haces feliz, tú simplemente le haces daño.
«Le quiero tanto como para alejar a cualquiera que pueda hacerle daño.»
Aquellas palabras salieron de su boca una vez. Alejaría a cualquiera que pudiera hacerle daño, ¿pero ella? Alejarse de él sería destruirse a sí misma, alejarse de su ángel, aquello que la mantenía feliz, su sonrisa, su alegría, su inocencia, sus besos y sus abrazos. Su todo.
—Yo quiero hacerle feliz. —susurró ella. La felicidad de su ángel sobre todo, él merecía ser feliz.
—Entonces vete, Noa, desaparece. —le dijo Harry. —Desaparece ahora que él no te recuerda, él ahora no te ama. —sus palabras dolían, prefería mil veces recibir una bala en el corazón antes que escuchar la cruel realidad. —Aléjate ahora para no causar más daño del que ya has causado.
Ella cerró los ojos, una lágrima resbaló por su mejilla, una lágrima de resignación. ¿Qué pintaba ella allí? Se dio la vuelta y empezó a alejarse del lugar. La felicidad de su ángel valía más que la suya. Harry tenía razón, ella no hacía más que herirlo constantemente, cada vez que se apartaba, cada vez que le decía que no, cada vez que lo evitaba. Él ya no la amaba, era cierto. Ella estaba sufriendo, su corazón estaba roto como el suyo lo estuvo, simplemente que ahora él no recordaba nada, los pedazos de su corazón habían sido pegados. Él no sufriría ahora, su sonrisa volvería a brillar, quizás, y no por ella. Sonrió mientras las lágrimas seguían bajando por su rostro.
«Sabio castigo, Señor, yo misma busqué esto. Jamás debí herir a un ángel del cielo, que te pertenece. Aprendí la lección, y sufriré mi castigo. Un dolor insoportable y un corazón roto. Simplemente te doy las gracias por haber dejado que él siguiera respirando, y por haber sido tan bondadoso como para dejar que su sonrisa ilumine los días de los demás, como así iluminaba el mío. Sólo te pido, Señor, que cuando esté solo, le recuerdes que alguien, por muy lejos que esté, porque no sé qué sucederá después de esto, lo ama con todo su corazón. Sólo quiero que sepas, que el corazón que no pensé tener, ahora no lo tengo, porque a él le pertenece, a mi pequeño ángel... Nunca más mío.»
—¿Qué estás diciendo? —dijo ella alzando la voz.
—Me prometiste que si le hacías daño te alejarías de él. —dijo Harry, y ella tragó saliva. —¿No crees que ya es suficiente, Noa? Ya está bien, ya ha sufrido mucho.
—No puedo alejarme de él, Harry. —dijo ella seriamente.
—Si lo quisieras de verdad lo dejarías ser feliz. —dijo Harry. —Y tú no le haces feliz, tú simplemente le haces daño.
«Le quiero tanto como para alejar a cualquiera que pueda hacerle daño.»
Aquellas palabras salieron de su boca una vez. Alejaría a cualquiera que pudiera hacerle daño, ¿pero ella? Alejarse de él sería destruirse a sí misma, alejarse de su ángel, aquello que la mantenía feliz, su sonrisa, su alegría, su inocencia, sus besos y sus abrazos. Su todo.
—Yo quiero hacerle feliz. —susurró ella. La felicidad de su ángel sobre todo, él merecía ser feliz.
—Entonces vete, Noa, desaparece. —le dijo Harry. —Desaparece ahora que él no te recuerda, él ahora no te ama. —sus palabras dolían, prefería mil veces recibir una bala en el corazón antes que escuchar la cruel realidad. —Aléjate ahora para no causar más daño del que ya has causado.
Ella cerró los ojos, una lágrima resbaló por su mejilla, una lágrima de resignación. ¿Qué pintaba ella allí? Se dio la vuelta y empezó a alejarse del lugar. La felicidad de su ángel valía más que la suya. Harry tenía razón, ella no hacía más que herirlo constantemente, cada vez que se apartaba, cada vez que le decía que no, cada vez que lo evitaba. Él ya no la amaba, era cierto. Ella estaba sufriendo, su corazón estaba roto como el suyo lo estuvo, simplemente que ahora él no recordaba nada, los pedazos de su corazón habían sido pegados. Él no sufriría ahora, su sonrisa volvería a brillar, quizás, y no por ella. Sonrió mientras las lágrimas seguían bajando por su rostro.
«Sabio castigo, Señor, yo misma busqué esto. Jamás debí herir a un ángel del cielo, que te pertenece. Aprendí la lección, y sufriré mi castigo. Un dolor insoportable y un corazón roto. Simplemente te doy las gracias por haber dejado que él siguiera respirando, y por haber sido tan bondadoso como para dejar que su sonrisa ilumine los días de los demás, como así iluminaba el mío. Sólo te pido, Señor, que cuando esté solo, le recuerdes que alguien, por muy lejos que esté, porque no sé qué sucederá después de esto, lo ama con todo su corazón. Sólo quiero que sepas, que el corazón que no pensé tener, ahora no lo tengo, porque a él le pertenece, a mi pequeño ángel... Nunca más mío.»
FIN...
¿o no?
[Bueno, baes, aquí el último capitulo de "La chica nueva", si os soy sincera, no tengo más temporadas, aunque no digo que no haga una segunda, claro que, no creo que sea pronto debido a que estoy un poco estancada y no sé por qué. También debo deciros que este "fin" depende de vosotr@s. ¿Recordáis que llegábamos a +20? Ahora no llegamos ni a +10, y realmente no sé qué ha pasado. Si veo que los +1 suben en los capitulos, yo tengo una especie de "bonus" en esta historia, y mañana subiré una cosita para vosotr@s :) ]


Bajan porque la gente termina llorando y se olvida del +1... (?) Ahora en serio, llevo una media hora llorando y... necesito más pañuelos T.T
ResponderEliminarEs que en el fondo lo sabía, desde lo del golpe de la cabeza, lo sabía pero no quería creerlo, lo sabía y empecé a llorar mucho muchísimo...
Me encanta el 'mensaje final' de Noa, me parte el alma en mil :''( ¡Espero ansiosa ese bonus! *termina de escribir y vuelve a su camita a llorar*
Bae, ¿que sería yo sin tus comentarios? Para serte sincera, lloré hasta que cuando lo escribía, es demasiado fuerte tener la escena en la cabeza :( Pero lo triste es emotivo, y creo que es precioso. Don't cry :'( xx.
Eliminaresto no puede quedar así :'( necesito ese Bonus solo un poco, ellos deben de quedar juntos :'( porque me castigas así :(
ResponderEliminarPD: esta se volvió en mi novela favorita
PD 2: Sandra eres la mejor en esto la verdad, sigue así
PD 3: sino dan +1 se las veran conmigo, así que den porque todos necesitamos ese Bonus
PD 4: Zoa Forever
*--* Zoa manda hahah. Me alegra que se haya convertido en tu nove faav ;) A ver si soy capaz de escribir más como "LCN" x.
EliminarEnserio?! ES ENSERIO?! Vengo leyendo esta novela desde el primer cap que subiste en wattpad, y te e buscado por todas partes por esta novela, y terminé aquí... Esto no puede terminar así! No! Me niego!
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