jueves, 10 de diciembre de 2015

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 23 (Monster)

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones

Gracias por quedarte a dormir conmigo. —Liam sonrió, abrazado a mí, en la cama. Era una situación un tanto extraña si te parabas a pensarlo. Él y yo no éramos nada. Bueno, amigos. Supongo que él sólo me veía como eso. Aparte de que no tenía ni idea acerca de mis preferencias sexuales.

No es nada. —dije sonriendo también. —¿Has hablado con Ed? —le pregunté. Él negó con la cabeza.

Ni siquiera me responde al teléfono. —dijo tristemente. Suspiré. Ed era un idiota como muchos. ¿Qué demonios le había visto? Y lo que más me jodía, era que Ed era el único que lo había tocado, el único que había podido estar... Tan cerca de él. Yo seguía siendo un puto virgen, bueno, lo había hecho con mujeres, sí. Pero jamás había hecho algo con un hombre. ¿Pero si tuviera algo con Liam qué sería? ¿Activo o pasivo? ¿En qué piensas, Niall? A él no le gustas. Mi subconsciente me abofeteó.

Liam... —dudé entre preguntarle o no. ¿Estaba bien preguntarle esto?, ¿después de lo que había sucedido? Cerré los ojos y suspiré. —¿Eras pasivo? —dije en voz baja. Él asintió con la cabeza, sin darle importancia.

¿Por?

Me encogí de hombros. —Por nada. —respondí. Había estado dentro de él... No... Hijo de puta.

Estoy cansado de que me engañen, Niall... yo pensaba que íbamos en serio y... —cerró los ojos, dolido —Y él solo jugaba conmigo. He salido con muchos chicos... Y... Y todos me han engañado, Niall, ¿qué voy a hacer, si todos me quieren por lo mismo? —dijo con pésame, y las lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas. Me dolía mucho verlo así, me dolía que él no viera lo que yo sentía por él... Me dolía... Me dolía que no lo viera. Sequé sus lágrimas con mis pulgares y él abrió los ojos. Sus ojos marrones, rojos, tristes, deprimidos.

Yo te quiero, Liam... —lo solté, sin poder ocultarlo más. Sin querer ocultarlo más. Y me importaba una mierda que me rechazara. Prefería eso a perderlo de nuevo y que sufriera.

Louis:

Según mis cálculos, Harry, en este mismo instante, estaría traficando cuatro kilos de cocaína a las afueras de la ciudad, y Ed... El muy gilipollas de Ed estaría violando a Zayn. Pero cuando yo entrara dejaría de hacerlo. Y entonces Zayn podría hablar con Leah.
Abrí la puerta, y lo que vi me dejó descolocado. Ed... Zayn... ¿Ha-Harry? No. Esto no podía ser. Harry giró su cabeza y me vio.
Estático, absorto, a diferencia de él, quien me sonrió. Me acerqué a ellos y en un impulso, sin importarme nada, golpeé a Ed, tan fuerte que lo tiré al suelo, con la nariz sangrando. Le había dado en la nuca pero había caído de cara al suelo y se había partido la nariz. Nunca había pegado a nadie, nunca había tenido ni la necesidad ni los huevos de hacerlo. Pero ¿esto? Ver esto, por alguna razón, me había dado fuerza. Una fuerza descomunal.

¿Se puede saber qué coño haces, Louis? —Harry no parecía enfadado en absoluto, es más, parecía que le daba igual que acabara de partirle la nariz a Ed, quien estaba en el suelo con los pantalones por las rodillas, la polla fuera y cubierto de sangre, tapándose la nariz y haciendo muecas de dolor. Zayn me miraba sorprendido y Harry esperaba una explicación.

¿Que qué hago? ¡Qué haces tú? —exclamé. —Harry, estoy harto. ¿Haces esto por Justin? ¿No sabes el daño que causas? ¿No te das cuenta de que le estás jodiendo la vida a una chica que no te ha hecho nada?, ¿que no puede salir de casa?, ¿que llora cada noche? ¿No te das cuenta de que Zayn no te ha hecho nada? ¿Sabes acaso lo que él ha sufrido?, ¿lo que ha superado?, ¿lo mal que lo trata el mundo? No tienes ni puta idea de nada, Harry. No tienes corazón, no tienes sentido común, no eres humano. Eres un monstruo que jamás debería haber existido. —lo dije. Lo dije todo. Se lo dije, explotando. Se lo dije, aún sabiendo que quizás me mataría. Se lo dije, sabiendo las consecuencias. Se lo dije, por Zayn, por Leah. Se lo dije aunque fuera mínimamente ajeno.
Harry me miraba impasible, y una chispa de algo desconocido, una expresión que jamás pensé que podría ver en sus ojos, algo de dolor pude ver reflejado en sus ojos. ¿Dolor de la verdad? ¿Que lo hubiera dicho yo? Bien merecido que lo tenía.

¿Eso soy, Louis?, ¿un monstruo? —dijo simplemente. Ed se retorcía en el suelo. —¿Llamas monstruo a aquel que te recogió de la calle? ¿Llamas monstruo a aquel que te cuidó?, ¿que te crió? —dijo.

Lo interrumpí. —Ese monstruo es el que me metió en esto. Ese monstruo se aprovechó de mi inocencia, metiéndome en esto, sin saber lo que me esperaba. He visto cosas que no quería ver. He conocido a gente cruel, es más, vivo junto a ellos. Y no quiero. —dije. Esperaba que sonriera, como siempre, con su sonrisa burlona. Pero no.

¿Me odias? —fue un susurro lleno de temor. Un temor que jamás había visto en él, en sus ojos, en su mirada, en su voz. ¿Temor? ¿Harry tenía miedo? ¿A qué? ¿Por qué?

Leah:

Estaba tumbada en la cama, con el móvil en la mano. Esperando. Esperando escuchar su voz. Llámame, por favor. —suplicaba por escuchar su voz. No podía respirar, sabiendo que lo estaba pasando mal, sabiendo que sufría... ¿Por qué no llamaba? ¿Y si algo no estaba bien? ¿Y si le había pasado algo? El temor me invadió. ¿Y si llamaba yo?

Desbloqueé mi móvil y miré el registro de llamadas. Ahí estaba. Guardé el contacto como "Louis". Indecisa. ¿Y si no era un buen momento?
Me daba igual. Llamé y puse el teléfono en mi oreja. Esperé. Uno... Dos... Tres... Nada. Me saltó el contestador.
Suspiré y dejé el móvil a mi lado. Nada. A esperar.
La melodía de "The A Team" empezó a sonar, y agarré mi móvil rápidamente y torpemente. "Papá" Toda la esperanza desapareció con un soplo del viento y respondí.

¿Sí? —dije. Mi voz sonaba apagada, como de costumbre. Y es que no podía hablar de otro modo desde que sabía que Zayn estaba ahí. No podía.

Hija... Cariño, me preocupas. ¿Estás bien? —su suave voz paternal, preocupada, me hizo sonreír un poco.

Sí, papá. —dije, pero el tono de mi voz decía lo contrario.

Suspiró. —Cariño, sea lo que sea lo que te pase, me tienes aquí, para lo que necesites. No voy a juzgarte, cariño. —las lágrimas empezaron a bajar por mis mejillas. Lloraba en silencio. No podía. Quería gritar, pedir ayuda. ¿Pero y si le sucedía algo por mi culpa? ¿Y si... Lo perdía? No lo soportaría.

Lo sé. —dije, la voz se me quebró sin poder evitarlo. —Pero no es nada, papá... Es... Un simple mal de amores. —dije.

Hija, puedo ir, estar contigo. —dijo.

No. —dije. —Tienes que trabajar, papá, yo estaré bien. —dije.

Llevas días sin salir de casa. —dijo él.

Tragué saliva, intentando callar mis sollozos. —Estaré bien. —dije como pude.

La línea quedó en silencio por unos momentos. —¿Segura? —lo dudaba claramente, pero es que él no podía hacer nada.

Sí. —afirmé. Él suspiró.

Está bien. Confiaré en ti, cariño. Te quiero. —dijo. Y colgó.

Empecé a sollozar, sentada en la cama, apreté el móvil en mi pecho y rompí en llanto. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué Zayn? ¿Por qué no podía hacer nada? ¿Por qué no me dejas? ¿No me ves? ¿No me oyes? Yo siento cada vez que lloras, yo siento cada vez que estás mal, siento tu dolor. Me duele. ¿Tú no? ¿No lo sientes?

Zayn:

Mi pecho ardía, en el lugar donde tenía el corazón. Ahí. Un fuerte dolor, agonía. Era como si alguien lo apretara, fuerte. Mi respiración se cortaba. Era difícil respirar. Estaba solo, en la sala. Louis y Harry se habían ido, y Ed. Me habían dejado ahí, para hablar. Louis era muy importante para Harry, lo veía. ¿Podría Louis sacarme de aquí?, ¿ser tan importante para él como para que me dejara libre?
Agonía, dolor. Un dolor incalculable, un dolor que me hundía. Leah. No dejaba de pensar en ella. ¿Se sentiría mal? ¿Pensaría en mí? ¿Me echaría de menos como yo a ella? Cerré los ojos con fuerza, ante el dolor. Era insoportable.

Louis:

¿De verdad quieres esto? —Harry seguía impasible. Por un momento pensé que le importaba. Me equivocaba.

Sí. —afirmé seriamente. Me dolía tanto dejarlo... Pero me dolía más el hecho de que le importara una mierda. Me dolía más el hecho de que el dolor de Justin le importara más que el mío.

Él asintió con la cabeza, resignado. —Bien, vete. —dijo sin más. Y pensar que hacía unos días le dije lo que sentía por él, lo que sentía por un monstruo como él, sin sentimientos, sin compasión. Se rió en mi cara.

Di media vuelta y empecé a andar, dispuesto a irme por mucho que me doliera. Se acabó. Ya no más Harry, ya no más oscuridad, ahora era libre. ¿Tan fácil era?
Me jalaron hacia atrás bruscamente, y me encontraba acorralado contra la pared, con


Harry muy cerca de mí. Sus ojos estaban húmedos. Sus ojos mostraban dolor, tristeza, resignación, abatimiento, debilidad. —¿Por qué, Louis? —susurró, muy cerca de mí, mirándome. Pero era distinto. Cuando me miraba, yo siempre solía ser el que estaba abajo, y él arriba. Él fuerte, y yo débil. Y ahora, él era débil, y yo fuerte. Su voz estaba quebrada, él lo estaba. —¿Cómo has hecho esto? —parecía herido, y a la vez estaba confuso. ¿Y cómo no estarlo, si nunca lo había visto llorar? —¿No lo ves? Tú mandas. Tú me tienes. Soy tuyo aunque no quieras. Te pertenezco. Tú me dominas. —lo dijo dolido, abatido, a la vez que temeroso. Y yo estaba totalmente perdido. ¿Qué estaba pasando? Harry nunca lloraba, Harry nunca había sido débil, Harry jamás había sentido aprecio, Harry jamás había tenido un lazo afectivo. Harry... Jamás había tenido corazón. Me quedé sin decir nada, y Harry me miraba desde abajo, muy abajo, hundido. Era como si estuviera de rodillas, rogando, mientras yo estaba de pie, riéndome, regozijándome de su dolor, riéndome de su pena. Pero en realidad, estaba simplemente estático, confundido, incapaz de decir nada, sin saber qué decir, sin saber qué hacer. —Me dijiste que me querías... ¿Me mentiste? —lo dijo con temor, temor a que lo hubiera engañado, a que me hubiera adentrado en su fortaleza con son de paz, y hubiera destruido por completo su muro. No mentí. No lo hice. Lo quería. ¿Pero ahora? ¿Lo quería ahora? ¿Me mentía él a mí para que no me fuera? ¿Quería el destruir mi muro? ¿Que sentía yo ahora? No me dolía verle así, era como si me diera igual. Era como si... Era como si tuviera el poder. Lo quería, sin embargo seguía impasible, no mostraba expresión en los ojos, y él seguía mirándome desde abajo, esperando por un ataque o una tregua. Lo quería, pero no tenía sentido. Justin seguía por encima de mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Flying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel Heart Flying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel Heart