Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT.
Pasadas
tres semanas, Zayn todavía no logró volver a toparse con ella.
Preguntó, por si alguien la conocía. Nadie lo hacía. Era como si
ella se hubiera esfumado del mapa, y temía que no fuera ella la
persona con la que se topó aquel día, aunque realmente hubiera
esperanza de que no lo fuera, y de que la verdadera Noa se acordara
de él, que todo fuera un simple malentendido, que ella hubiera
estado esperándolo como él rezaba que hiciera. Se sentía tan
aterrorizado, tan asustado de la realidad. ¿Qué pasaría si al
encontrarla ella estaba con otro? ¿Y si ya se había casado? ¿Y si
tenía hijos? Se vio obligado a tragar saliva y a respirar para
tranquilizarse.
Harry y Louis se habían mudado después de lo sucedido, claro que a veces venían a visitarlos, aunque él no le dirigiera ni una palabra al chico de los rizos, no tenía ninguna intención de hacerlo. Él estaba muy enfadado con él, él no quería saber nada nunca más de aquel que una vez fue su amigo, porque gracias a él había perdido lo que más quería en este mundo, su ángel guardián de alas negras. Su razón de respirar y de querer hacerlo. Ella ya no estaba ahí.
Harry y Louis se habían mudado después de lo sucedido, claro que a veces venían a visitarlos, aunque él no le dirigiera ni una palabra al chico de los rizos, no tenía ninguna intención de hacerlo. Él estaba muy enfadado con él, él no quería saber nada nunca más de aquel que una vez fue su amigo, porque gracias a él había perdido lo que más quería en este mundo, su ángel guardián de alas negras. Su razón de respirar y de querer hacerlo. Ella ya no estaba ahí.
Se
encontraba andando por la ciudad en su búsqueda, como hacía todos
los días, sin obtener resultado, sin encontrarla, ni a ella ni a
nadie que la conociera. Cansado, se sentó en un banco y apoyó los
codos en sus rodillas, sujetando su cabeza. Imposible, era imposible
encontrarla. ¿Cómo podía estar pasándole aquello? ¿Por qué,
cuando había recorrido ciudades?
Escuchó el sonido de una campana y giró la cabeza, se había sentado justamente junto a un colegio público. En seguida empezó a escuchar los gritos de los niños y los miró pasar, hasta que un rostro conocido captó su atención y se levantó de golpe, con el corazón latiendo aceleradamente.
—Noa. —murmuró, ella pareció no escucharlo. —Noa. —dijo un poco más fuerte.
Entonces ella se giró y lo saludó con su mano, sin más. —Noa. —escuchó que gritaba alguien, un niño, y se le tiró encima. Su corazón se detuvo por unos momentos y tragó saliva.
—Hey, Gaby, tu papá debe estar a punto de llegar. —dijo agachándose frente al niño. —Hoy no voy a ir a casa, tengo que ir a hacer unas cosas. —sonrió ella, y el niño hizo una especie de puchero.
Zayn tragó saliva y sintió de pronto que no podía respirar. Aquel niño tenía los ojos del mismo color de Noa, tal vez... No... No... No podía ser. —¿Fotos? —preguntó.
—Sí. —sonrió ella, y sujetó sus mejillas y plantó un beso en su frente.
—Gabe, Noa. —un hombre de pelo negro se acercó a ambos, plantó un beso en la mejilla de Noa arrancando una sonrisa de sus labios y se agachó junto al niño. Zayn no podía respirar, sus piernas temblaban y sus ojos estaban nublados. Ella ahora tenía a alguien más y un hijo. Los ojos verdes de Noa se posaron sobre él y su sonrisa se esfumó, su ceño se frunció y Zayn se dio la vuelta.
Ella no estaba dispuesta a quedarse ahí parada al verlo con lágrimas en los ojos. Se encaminó hacia él y lo sujetó del brazo, haciendo que parara. —Zayn. —murmuró, y él se giró, limpiándose las lágrimas con el dorso de su mano. —¿Estás bien?
Él se mordió los labios y asintió con la cabeza. —Sí, yo... Sólo. —su voz se quebró y ella contuvo las ganas de abrazarlo, cuando moría por hacerlo y acallar sus sollozos con sus labios, sin embargo, permaneció quieta con los brazos a sus costados. —Estoy bien. —dijo con la voz quebrada, esbozando una débil sonrisa triste y dándose la vuelta.
Ella tragó saliva y se debatió internamente entre si decirlo o no, llamarlo. ¿Y si era su ángel? Por muy imposible que fuera, ella quería intentarlo. —¿Ángel? —susurró, y él detuvo su andar, con su corazón latiendo aceleradamente y los ojos muy abiertos. Se giró y la miró. —¿Eres tú? —susurró ella, con un poco de miedo.
Zayn sollozó y anduvo a paso rápido hasta ella, y nada le importó, simplemente la abrazó, y se sorprendió al sentir cómo ella lo abrazaba con igual o más fuerza que él. —Noa. —dijo con la voz quebrada.
—Estoy aquí, estoy aquí. —susurró ella, y Zayn hundió la cabeza en su pecho. Él seguía siendo más bajo que ella. Su ángel... No podía creer que estuviera de vuelta.
—¿Te acordabas? —dijo con la voz quebrada.
—¿Cómo iba a olvidarte? —susurró ella, y él se separó levemente para mirarla.
—¿Y entonces? —dijo con la voz quebrada.
—¿Entonces qué? Se suponía que debía alejarme de ti. De todos modos no me recordabas. —murmuró ella. —Creí que aquello sería lo mejor. —Zayn soltó un pequeño sollozo y se mordió los labios.
—Noa. —una voz la llamó y ella se giró, mientras que Zayn simplemente desvió un poco la vista. —Nosotros ya nos vamos a casa. —el chico esbozó una pequeña sonrisa y Noa asintió con la cabeza. —Vamos, Gabe. —le dijo al niño. El niño agitó su mano hacia ellos y ambos se fueron.
—Noa. —dijo Zayn con la voz quebrada. —Él es... —no terminó la frase, aunque ella en seguida supo a qué se refería.
—No. —exclamó. —Él es el marido de mi mejor amiga. —explicó. Aquello fue como si le hubieran quitado un gran peso de los hombros, como si pudiera volver a respirar de nuevo.
—Pensé... Pensé que...
—Lo sé. —lo interrumpió ella.
—¿Podemos hablar? —pidió Zayn. Realmente necesitaba arreglar las cosas, empezar de nuevo.
Ella asintió con la cabeza. —Sólo espera, tengo que cancelar una cita. —dijo, y Zayn tragó saliva al escuchar la palabra "cita". —Fotográfica. —aclaró al ver su cara. —Soy fotógrafa y querían que hiciera una sesión hoy, les diré que tendrá que ser otro día. —explicó cogiendo su móvil y marcando un número.
Ella le explicó a la persona de la otra línea que no podía ir porque le habían surgido otras cosas y la mujer lo comprendió y dijo que lo dejaran para otro día, que no había problema y no tenían prisa, y Noa agradeció que la mujer fuera tan comprensiva. Zayn la miró finalizar la llamada y guardar su móvil.
—¿Quieres que vayamos a mi casa a hablar? —dijo Noa, y Zayn asintió con la cabeza.
—Sí. —murmuró.
***
—Noa, sé que han pasado cuatro años y es mucho tiempo —empezó Zayn. —, pero yo quiero volver a empezar. —la miró a los ojos, esperando algo, un "sí", temeroso, un "no".
Ella torció la cabeza. —¿Recuerdas lo que hice? —murmuró, y él asintió.
—Me da igual, no me importa. Ya es pasado y tú me dijiste que lo hiciste para protegerme. Noa, me da igual que me engañaras, porque todo lo demás, todo lo que tú y yo hemos vivido es demasiado como para echarlo a perder. —dijo Zayn, esperando y rezando para que ella le diera una oportunidad.
Ella suspiró. —Cuatro años. —murmuró.
—Y de verdad siento haber tardado tanto. —dijo Zayn antes de que ella dijera nada más. —Me-me da igual que te hayas acostado con... Con muchos chicos en estos cuatro años, me da igual porque no tengo nada que reclamar. —dijo Zayn, y ella lo interrumpió.
—No me he acostado con nadie. —dijo. —En estos cuatro años no he besado a nadie, Zayn. Ya la cagué una vez. —murmuró ella, y Zayn parpadeó, sorprendido a la vez que aliviado.
—¿No? —murmuró. —Pero... ¿Tú pensabas...?
—No. —murmuró ella. —Yo sabía que hiciera lo que hiciera no podría olvidarte, Zayn, y quería evitarme más sufrimiento. —suspiró. —¿Y tú?
—Nadie. —murmuró Zayn, y ella asintió débilmente con la cabeza. —Supongo que estaba esperando a la persona indicada. —murmuró, y ella esbozó una pequeña sonrisa. —Así que te suplico que esta vez no me digas que no. —susurró, y ella rió levemente.
—Cuatro años, Zayn, no voy a esperar más. —dijo ella, y Zayn sonrió. Ella se inclinó hacia delante y lo besó, sujetando sus mejillas. Bajó una de sus manos por su pecho, acariciándolo. Su ángel había acabado recobrando su figura, ya no estaba tan delgado como lo estuvo una vez, y aquello la tranquilizó. —Vamos a mi cuarto. —murmuró ella, agarrándolo de la mano.
—No sé cómo no se me ocurrió venir aquí. —murmuró, y ella se giró mientras subía las escaleras.
—¿Dónde? —preguntó ella.
—A esta casa. —murmuró. —No pensé encontrarte aquí.
Ella esbozó una pequeña sonrisa y terminó de subir el último escalón. —Aquí quería que vinieras a vivir conmigo. —murmuró ella. —Y no he dejado que nadie viva aquí a pesar de necesitar ayuda económica. —murmuró, y el corazón de Zayn se aceleró. —Porque esta casa siempre fue para nosotros.
—Noa —murmuró, en cuanto cruzaron las puertas de la habitación y ella cerraba la puerta a sus espaldas. —, te amo.
Ella sonrió y lo guió a la cama mientras iba quitándose los zapatos, tumbándolo y colocándose sobre él. Ahora no tenía miedo de romperlo, porque así como el tiempo había transcurrido, su pequeño ángel se había hecho más fuerte. —Te amo. —dijo ella inclinándose hacia delante y besándolo. Sus lenguas volvieron a juntarse por fin, ella invadió su boca y acarició su lengua sensualmente. Se sentó sobre sus piernas, empezó a acariciar su abdomen, y bajó los besos a su cuello, arrancando pequeños gemidos de los labios de Zayn.
Coló las manos bajo su camiseta y acarició su piel, quería volver a saborear su piel como una vez lo hizo. Alzó su camiseta y él alzó los brazos, se la quitó y bajó los besos a su abdomen, deslizó la lengua alrededor de uno de sus pezones y él gimió un poco. Ella sonrió e hizo lo mismo con el otro, terminando con una pequeña mordida. Zayn colocó las manos sobre la cintura de ella y ésta sonrió, sin dejar de besar el pecho de él.
Ella bajó una de sus manos a su miembro y acarició, sobre la tela. Sentía el leve endurecimiento en su mano, y coló la mano bajo la tela de ambas prendas, acariciándolo. Él cogió aire, hacía mucho tiempo que no tenía aquella sensación que una vez experimentó, ella era la única que tenía acceso a su cuerpo, y la única que lo tendría. Ella sacó la mano, bajó más sus pantalones y se los quitó, quitándole antes los zapatos. Se colocó recta sentada sobre sus piernas y se quitó la camiseta, haciendo que las mejillas de Zayn enrojecieran levemente. Ella sonrió de lado y se movió un poco hacia atrás, agarró las muñecas de Zayn y colocó las manos de él en su cintura, ahora desnuda. Él ahora estaba nervioso a la vez que se sentía cohibido.
—Vamos. —murmuró ella, incitándolo. Zayn, inexperto y cortado acarició las caderas de ella, y ella se inclinó hacia delante para besarlo. Él subió más sus manos y acarició su espalda, se topó con el cierre de su sujetador y se debatió entre si hacerlo o no. Finalmente colocó sus manos sobre el cierre y lo deshizo, o lo intentó. Ella rió levemente al ver que no podía y tiró las manos hacia atrás, ayudándolo y desabrochándolo. Las mejillas de Zayn enrojecieron y bajó lentamente los tirantes, con el calor irradiando de su cuerpo, su sujetador cayó sobre el abdomen de él y ella lo apartó, tirándolo al suelo. Se inclinó de nuevo hacia delante y sus pechos rozaron con la piel de él, haciendo que ambos gimieran. Piel contra piel, y no había mejor sensación que aquella. O tal vez sí. Ella se movió, levantándose, y se quitó los pantalones. Volvió a la cama y se colocó sobre él, las piernas desnudas de ella y una fina capa de tela de ropa interior rozando su miembro, simplemente eso. Ella se restregó levemente mientras subía hacia arriba y se inclinó, besándolo mientras se movía sobre él, arrancando gemidos de sus labios que escapaban cada vez que se separaban para coger aire. Ella dio un leve tirón de su labio inferior y se estiró levemente hacia la mesita de noche, abriendo el primer cajón y sacando una caja.
—¿Qué haces? —murmuró Zayn, y ella le enseñó un pequeño sobre.
—Cuatro años. —murmuró. —Con un poco de suerte no estarán caducados. —él se sonrojó levemente mientras ella buscaba algo que pareció encontrar y torció la boca. —No hemos tenido suerte. —susurró, inclinándose hacia delante. Zayn se sonrojó todavía más y se hundió levemente. —Me compraré anticonceptivos, no importa. —murmuró, succionando su cuello. Zayn gimió y ella se movió, quitándose la última prenda de su cuerpo y restregándose contra él, ambos completamente desnudos.
Zayn gimió, ella empezó a penetrarse lentamente, hacía mucho que ella no hacía eso, pero aquello era lo que más deseaba, con la persona que más quería, la única con la que quería hacerlo. Ambos gimieron en cuanto él estuvo completamente dentro y ella empezó a moverse. Se inclinó hacia delante y acaparó sus labios mientras seguía moviéndose sobre él. Sus respiraciones estaban agitadas mientras que ambos disfrutaban de aquel contacto tan íntimo que los unía a ambos, antes en alma, ahora también en cuerpo. Ella encontró su otra mitad de nuevo, su pequeño ángel de alas blancas que una vez creyó por perdido. Él había vuelto, su sonrisa volvía a brillar por ella, y ella ahora era feliz como creyó que nunca más volvería a ser. Dios había terminado dejando que su pequeño ángel volviera con ella. Tal vez toparse aquella vez no fue coincidencia ni mala suerte, simplemente el destino decidió actuar, simplemente les dio un pequeño empujón. Y ella agradecía eso, porque ahora sentía que ella podía volver a respirar, y que su corazón volvía a latir de nuevo.
Escuchó el sonido de una campana y giró la cabeza, se había sentado justamente junto a un colegio público. En seguida empezó a escuchar los gritos de los niños y los miró pasar, hasta que un rostro conocido captó su atención y se levantó de golpe, con el corazón latiendo aceleradamente.
—Noa. —murmuró, ella pareció no escucharlo. —Noa. —dijo un poco más fuerte.
Entonces ella se giró y lo saludó con su mano, sin más. —Noa. —escuchó que gritaba alguien, un niño, y se le tiró encima. Su corazón se detuvo por unos momentos y tragó saliva.
—Hey, Gaby, tu papá debe estar a punto de llegar. —dijo agachándose frente al niño. —Hoy no voy a ir a casa, tengo que ir a hacer unas cosas. —sonrió ella, y el niño hizo una especie de puchero.
Zayn tragó saliva y sintió de pronto que no podía respirar. Aquel niño tenía los ojos del mismo color de Noa, tal vez... No... No... No podía ser. —¿Fotos? —preguntó.
—Sí. —sonrió ella, y sujetó sus mejillas y plantó un beso en su frente.
—Gabe, Noa. —un hombre de pelo negro se acercó a ambos, plantó un beso en la mejilla de Noa arrancando una sonrisa de sus labios y se agachó junto al niño. Zayn no podía respirar, sus piernas temblaban y sus ojos estaban nublados. Ella ahora tenía a alguien más y un hijo. Los ojos verdes de Noa se posaron sobre él y su sonrisa se esfumó, su ceño se frunció y Zayn se dio la vuelta.
Ella no estaba dispuesta a quedarse ahí parada al verlo con lágrimas en los ojos. Se encaminó hacia él y lo sujetó del brazo, haciendo que parara. —Zayn. —murmuró, y él se giró, limpiándose las lágrimas con el dorso de su mano. —¿Estás bien?
Él se mordió los labios y asintió con la cabeza. —Sí, yo... Sólo. —su voz se quebró y ella contuvo las ganas de abrazarlo, cuando moría por hacerlo y acallar sus sollozos con sus labios, sin embargo, permaneció quieta con los brazos a sus costados. —Estoy bien. —dijo con la voz quebrada, esbozando una débil sonrisa triste y dándose la vuelta.
Ella tragó saliva y se debatió internamente entre si decirlo o no, llamarlo. ¿Y si era su ángel? Por muy imposible que fuera, ella quería intentarlo. —¿Ángel? —susurró, y él detuvo su andar, con su corazón latiendo aceleradamente y los ojos muy abiertos. Se giró y la miró. —¿Eres tú? —susurró ella, con un poco de miedo.
Zayn sollozó y anduvo a paso rápido hasta ella, y nada le importó, simplemente la abrazó, y se sorprendió al sentir cómo ella lo abrazaba con igual o más fuerza que él. —Noa. —dijo con la voz quebrada.
—Estoy aquí, estoy aquí. —susurró ella, y Zayn hundió la cabeza en su pecho. Él seguía siendo más bajo que ella. Su ángel... No podía creer que estuviera de vuelta.
—¿Te acordabas? —dijo con la voz quebrada.
—¿Cómo iba a olvidarte? —susurró ella, y él se separó levemente para mirarla.
—¿Y entonces? —dijo con la voz quebrada.
—¿Entonces qué? Se suponía que debía alejarme de ti. De todos modos no me recordabas. —murmuró ella. —Creí que aquello sería lo mejor. —Zayn soltó un pequeño sollozo y se mordió los labios.
—Noa. —una voz la llamó y ella se giró, mientras que Zayn simplemente desvió un poco la vista. —Nosotros ya nos vamos a casa. —el chico esbozó una pequeña sonrisa y Noa asintió con la cabeza. —Vamos, Gabe. —le dijo al niño. El niño agitó su mano hacia ellos y ambos se fueron.
—Noa. —dijo Zayn con la voz quebrada. —Él es... —no terminó la frase, aunque ella en seguida supo a qué se refería.
—No. —exclamó. —Él es el marido de mi mejor amiga. —explicó. Aquello fue como si le hubieran quitado un gran peso de los hombros, como si pudiera volver a respirar de nuevo.
—Pensé... Pensé que...
—Lo sé. —lo interrumpió ella.
—¿Podemos hablar? —pidió Zayn. Realmente necesitaba arreglar las cosas, empezar de nuevo.
Ella asintió con la cabeza. —Sólo espera, tengo que cancelar una cita. —dijo, y Zayn tragó saliva al escuchar la palabra "cita". —Fotográfica. —aclaró al ver su cara. —Soy fotógrafa y querían que hiciera una sesión hoy, les diré que tendrá que ser otro día. —explicó cogiendo su móvil y marcando un número.
Ella le explicó a la persona de la otra línea que no podía ir porque le habían surgido otras cosas y la mujer lo comprendió y dijo que lo dejaran para otro día, que no había problema y no tenían prisa, y Noa agradeció que la mujer fuera tan comprensiva. Zayn la miró finalizar la llamada y guardar su móvil.
—¿Quieres que vayamos a mi casa a hablar? —dijo Noa, y Zayn asintió con la cabeza.
—Sí. —murmuró.
***
—Noa, sé que han pasado cuatro años y es mucho tiempo —empezó Zayn. —, pero yo quiero volver a empezar. —la miró a los ojos, esperando algo, un "sí", temeroso, un "no".
Ella torció la cabeza. —¿Recuerdas lo que hice? —murmuró, y él asintió.
—Me da igual, no me importa. Ya es pasado y tú me dijiste que lo hiciste para protegerme. Noa, me da igual que me engañaras, porque todo lo demás, todo lo que tú y yo hemos vivido es demasiado como para echarlo a perder. —dijo Zayn, esperando y rezando para que ella le diera una oportunidad.
Ella suspiró. —Cuatro años. —murmuró.
—Y de verdad siento haber tardado tanto. —dijo Zayn antes de que ella dijera nada más. —Me-me da igual que te hayas acostado con... Con muchos chicos en estos cuatro años, me da igual porque no tengo nada que reclamar. —dijo Zayn, y ella lo interrumpió.
—No me he acostado con nadie. —dijo. —En estos cuatro años no he besado a nadie, Zayn. Ya la cagué una vez. —murmuró ella, y Zayn parpadeó, sorprendido a la vez que aliviado.
—¿No? —murmuró. —Pero... ¿Tú pensabas...?
—No. —murmuró ella. —Yo sabía que hiciera lo que hiciera no podría olvidarte, Zayn, y quería evitarme más sufrimiento. —suspiró. —¿Y tú?
—Nadie. —murmuró Zayn, y ella asintió débilmente con la cabeza. —Supongo que estaba esperando a la persona indicada. —murmuró, y ella esbozó una pequeña sonrisa. —Así que te suplico que esta vez no me digas que no. —susurró, y ella rió levemente.
—Cuatro años, Zayn, no voy a esperar más. —dijo ella, y Zayn sonrió. Ella se inclinó hacia delante y lo besó, sujetando sus mejillas. Bajó una de sus manos por su pecho, acariciándolo. Su ángel había acabado recobrando su figura, ya no estaba tan delgado como lo estuvo una vez, y aquello la tranquilizó. —Vamos a mi cuarto. —murmuró ella, agarrándolo de la mano.
—No sé cómo no se me ocurrió venir aquí. —murmuró, y ella se giró mientras subía las escaleras.
—¿Dónde? —preguntó ella.
—A esta casa. —murmuró. —No pensé encontrarte aquí.
Ella esbozó una pequeña sonrisa y terminó de subir el último escalón. —Aquí quería que vinieras a vivir conmigo. —murmuró ella. —Y no he dejado que nadie viva aquí a pesar de necesitar ayuda económica. —murmuró, y el corazón de Zayn se aceleró. —Porque esta casa siempre fue para nosotros.
—Noa —murmuró, en cuanto cruzaron las puertas de la habitación y ella cerraba la puerta a sus espaldas. —, te amo.
Ella sonrió y lo guió a la cama mientras iba quitándose los zapatos, tumbándolo y colocándose sobre él. Ahora no tenía miedo de romperlo, porque así como el tiempo había transcurrido, su pequeño ángel se había hecho más fuerte. —Te amo. —dijo ella inclinándose hacia delante y besándolo. Sus lenguas volvieron a juntarse por fin, ella invadió su boca y acarició su lengua sensualmente. Se sentó sobre sus piernas, empezó a acariciar su abdomen, y bajó los besos a su cuello, arrancando pequeños gemidos de los labios de Zayn.
Coló las manos bajo su camiseta y acarició su piel, quería volver a saborear su piel como una vez lo hizo. Alzó su camiseta y él alzó los brazos, se la quitó y bajó los besos a su abdomen, deslizó la lengua alrededor de uno de sus pezones y él gimió un poco. Ella sonrió e hizo lo mismo con el otro, terminando con una pequeña mordida. Zayn colocó las manos sobre la cintura de ella y ésta sonrió, sin dejar de besar el pecho de él.
Ella bajó una de sus manos a su miembro y acarició, sobre la tela. Sentía el leve endurecimiento en su mano, y coló la mano bajo la tela de ambas prendas, acariciándolo. Él cogió aire, hacía mucho tiempo que no tenía aquella sensación que una vez experimentó, ella era la única que tenía acceso a su cuerpo, y la única que lo tendría. Ella sacó la mano, bajó más sus pantalones y se los quitó, quitándole antes los zapatos. Se colocó recta sentada sobre sus piernas y se quitó la camiseta, haciendo que las mejillas de Zayn enrojecieran levemente. Ella sonrió de lado y se movió un poco hacia atrás, agarró las muñecas de Zayn y colocó las manos de él en su cintura, ahora desnuda. Él ahora estaba nervioso a la vez que se sentía cohibido.
—Vamos. —murmuró ella, incitándolo. Zayn, inexperto y cortado acarició las caderas de ella, y ella se inclinó hacia delante para besarlo. Él subió más sus manos y acarició su espalda, se topó con el cierre de su sujetador y se debatió entre si hacerlo o no. Finalmente colocó sus manos sobre el cierre y lo deshizo, o lo intentó. Ella rió levemente al ver que no podía y tiró las manos hacia atrás, ayudándolo y desabrochándolo. Las mejillas de Zayn enrojecieron y bajó lentamente los tirantes, con el calor irradiando de su cuerpo, su sujetador cayó sobre el abdomen de él y ella lo apartó, tirándolo al suelo. Se inclinó de nuevo hacia delante y sus pechos rozaron con la piel de él, haciendo que ambos gimieran. Piel contra piel, y no había mejor sensación que aquella. O tal vez sí. Ella se movió, levantándose, y se quitó los pantalones. Volvió a la cama y se colocó sobre él, las piernas desnudas de ella y una fina capa de tela de ropa interior rozando su miembro, simplemente eso. Ella se restregó levemente mientras subía hacia arriba y se inclinó, besándolo mientras se movía sobre él, arrancando gemidos de sus labios que escapaban cada vez que se separaban para coger aire. Ella dio un leve tirón de su labio inferior y se estiró levemente hacia la mesita de noche, abriendo el primer cajón y sacando una caja.
—¿Qué haces? —murmuró Zayn, y ella le enseñó un pequeño sobre.
—Cuatro años. —murmuró. —Con un poco de suerte no estarán caducados. —él se sonrojó levemente mientras ella buscaba algo que pareció encontrar y torció la boca. —No hemos tenido suerte. —susurró, inclinándose hacia delante. Zayn se sonrojó todavía más y se hundió levemente. —Me compraré anticonceptivos, no importa. —murmuró, succionando su cuello. Zayn gimió y ella se movió, quitándose la última prenda de su cuerpo y restregándose contra él, ambos completamente desnudos.
Zayn gimió, ella empezó a penetrarse lentamente, hacía mucho que ella no hacía eso, pero aquello era lo que más deseaba, con la persona que más quería, la única con la que quería hacerlo. Ambos gimieron en cuanto él estuvo completamente dentro y ella empezó a moverse. Se inclinó hacia delante y acaparó sus labios mientras seguía moviéndose sobre él. Sus respiraciones estaban agitadas mientras que ambos disfrutaban de aquel contacto tan íntimo que los unía a ambos, antes en alma, ahora también en cuerpo. Ella encontró su otra mitad de nuevo, su pequeño ángel de alas blancas que una vez creyó por perdido. Él había vuelto, su sonrisa volvía a brillar por ella, y ella ahora era feliz como creyó que nunca más volvería a ser. Dios había terminado dejando que su pequeño ángel volviera con ella. Tal vez toparse aquella vez no fue coincidencia ni mala suerte, simplemente el destino decidió actuar, simplemente les dio un pequeño empujón. Y ella agradecía eso, porque ahora sentía que ella podía volver a respirar, y que su corazón volvía a latir de nuevo.
[Amadme. Y bueno, ahora el epílogo. Y por cierto, estoy empezando a subir la novela a Wattpad... Agradecería algo de apoyo por ahí, voy a intentar volver a Wattpad.]


Dios mio estoy llorando a moco tendido de la emoción porfin
ResponderEliminarte amo mujer y claro que la leeré en wattpad es una de mis novelas favoritas :3
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarNo hay mejor manera de empezar el año que llorando de alegría un poco (mucho) y amándote <3
ResponderEliminarY a Wattpad que vuelo yo para votar ^^ Me alegro que vuelvas
que gran manera de empezar el año con Zoa, claro que la volveré a leer en wattpad :)
ResponderEliminarGracias gracias graciaaaaaasssss :')
ResponderEliminarFalta mucho para que subas el epilogo? Tengo ansias de leerlo :)
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