Autora: Sandra M.P.
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—¿Qué? —exclamé al borde de la histeria.
—¿Qué? —exclamé al borde de la histeria.
—Lo siento, lo siento.
—dijo Luke por la otra línea. —Me preguntó para ir al baño,
pero no sabía que pasaría esto. —dijo, y al parecer él también
estaba al borde de la histeria, aparte de preocupado.
—Está bien, voy para allá. —dije, y colgué.
—¿Qué pasa? —me preguntó Harry.
—Tengo que irme. —dije. Y antes de que dijera algo, ya había salido.
Niall:
—Liam, ¿quieres venir ya a la cama? —dije cansado a causa del sueño.
—Ahora no, Niall. —dijo sin dejar de buscar teléfonos en la guía.
Suspiré, me froté la cara y me levanté para ir junto a él. —Liam, sé que todavía estás pensando en lo de Zayn, pero no vas a poder hacer nada mirando números de teléfono.
—Móvil. —me corrigió.
Bufé. —Lo que sea. —¿Desde cuándo hay guías para móviles? Bueno, da igual, de todos modos yo nunca he cogido una guía de teléfonos. Vamos a dormir.
Liam siguió pasando páginas. —Cuando termine.
Frustrado, le cerré la guía y lo cogí en brazos. —¡Niall! —exclamó. —¡Ahora ya no sé por qué página iba!
Lo besé con dureza, y él me siguió el beso, relajándose sobre mis brazos. —Ven a la cama. —murmuré.
Leah:
Y ahora volvía a estar de nuevo en la calle, pero andando con un rumbo fijo, hacia cualquier bar, donde pudiera pillar algo de alcohol. Y yo sentía pena por las personas alcohólicas, siempre pensé que ahogar las penas en alcohol era algo estúpido, aunque supongo que no sabes nada hasta que te pasa a ti. Puedes hablar mucho, puedes pensar que es una estupidez, pero tal vez luego las perspectivas cambien, y caigas como yo.
—Leah, ¿tú por aquí otra vez?
—Lo de siempre, Frank. —dije sentándome en la barra del bar.
—Está bien, voy para allá. —dije, y colgué.
—¿Qué pasa? —me preguntó Harry.
—Tengo que irme. —dije. Y antes de que dijera algo, ya había salido.
Niall:
—Liam, ¿quieres venir ya a la cama? —dije cansado a causa del sueño.
—Ahora no, Niall. —dijo sin dejar de buscar teléfonos en la guía.
Suspiré, me froté la cara y me levanté para ir junto a él. —Liam, sé que todavía estás pensando en lo de Zayn, pero no vas a poder hacer nada mirando números de teléfono.
—Móvil. —me corrigió.
Bufé. —Lo que sea. —¿Desde cuándo hay guías para móviles? Bueno, da igual, de todos modos yo nunca he cogido una guía de teléfonos. Vamos a dormir.
Liam siguió pasando páginas. —Cuando termine.
Frustrado, le cerré la guía y lo cogí en brazos. —¡Niall! —exclamó. —¡Ahora ya no sé por qué página iba!
Lo besé con dureza, y él me siguió el beso, relajándose sobre mis brazos. —Ven a la cama. —murmuré.
Leah:
Y ahora volvía a estar de nuevo en la calle, pero andando con un rumbo fijo, hacia cualquier bar, donde pudiera pillar algo de alcohol. Y yo sentía pena por las personas alcohólicas, siempre pensé que ahogar las penas en alcohol era algo estúpido, aunque supongo que no sabes nada hasta que te pasa a ti. Puedes hablar mucho, puedes pensar que es una estupidez, pero tal vez luego las perspectivas cambien, y caigas como yo.
—Leah, ¿tú por aquí otra vez?
—Lo de siempre, Frank. —dije sentándome en la barra del bar.
Me
atendió, como siempre, con una sonrisita burlona en la cara, la cual
yo ignoré, como de costumbre.
Y de un trago, todo el contenido del vaso desapareció.
Cuando todo es una mierda, el alcohol puede ser tu único amigo.
Luke:
—Dios mío. —dijo horrorizado y cubriéndose la boca con las manos.
Miré a Zayn y mordí mis labios. Sí... Dios mío. —Louis, él está muy deprimido, tiene muchos problemas.
Louis desvió su vista hacia mí. —¿Crees que no lo sé? —negó con la cabeza. —Si Harry no hubiera... —se calló de golpe y tragó saliva.
Espera. —¿Harry?
—Tendríamos que cambiarle las vendas. —cambió de tema.
—Louis. —dije seriamente.
—¿Dónde las tienes? —me ignoró y empezó a buscar las vendas.
Reí. —Ha sido él, ¿verdad? —Louis desapareció por la puerta del baño. —¡Te lo dije, Louis, Harry es mala gente! —seguí sin obtener respuesta alguna. —Pero eso da igual, ¿no? Tu amigo está de mierda hasta el cuello por culpa de Harry, ¡pero tú estás ciego! —golpeé la puerta del baño y él se giró.
—¡Y yo qué coño quieres que haga? —sollozó. —¡Joder, Luke, lo amo!
—¡No te conviene, Louis! ¡Soy tu hermano pequeño, y te lo estoy diciendo yo! Siempre he sido lo único que has tenido, el único en el que has confiado. ¿Y ahora? —me callé durante unos segundos. —¿Y Zayn? Cuando Harry te hundía, él estaba ahí ayudándote a levantarte. ¡Y quién coño va a ayudarle a él? —Exclamé. Sollozó y se mordió los labios. —No vas a decir nada, ¿verdad? —reí irónicamente y fui hacia el armario del baño, lo abrí y agarré las vendas.
—Luke. —dijo con la voz quebrada.
Cerré el armario de un portazo y salí del baño dispuesto a cambiarle las vendas a Zayn... Pero él ya no estaba en el sofá.
Zayn:
Corrí calle abajo intentando ir lo más lejos posible. Así que estaba así por Harry. "Si Harry no hubiera..." ¿Qué? Lo único que sabía era que Harry tenía algo que ver. Algo grande.
Me mareé y cesé de correr. Todavía estaba débil a causa de los cortes. Ahora los tenía vendados. Lo que me sorprendía era haber podido correr tanto.
***
Ya estaba algo más recuperado. Era de noche ya, y yo seguía andando sin saber adónde ir.
—Vaya, vaya... Qué grata sorpresa. —escuché una voz familiar a mis espaldas y me di la vuelta. Un chico pelirojo me miraba con una sonrisa pícara en la cara. Ed Sheeran, uno de los causantes de mis cortes. Para mi sorpresa, seguí permaneciendo impasible. Tal vez la costumbre, la resignación, no lo sabía. —Ya no tiemblas. —sonrió y empezó a acercarse a mí. Y no sé qué clase de fuerza se apoderó de mí, pero la ira me invadió, sentí mi sangre hervir. Apreté mis puños y lo golpeé en la cara haciendo que cayera de culo al suelo.
Y ahí fue cuando empecé a temblar. La inseguridad y la preocupación me invadió. —No vuelvas a tocarme. —dije con la voz temblorosa.
—No sabes lo que acabas de hacer. —gruñó.
Salí corriendo, intentando huir de él, ya que probablemente, de quedarme, todas esas veces que me había violado, no podrían compararse con lo que me esperaba si me atrapaba.
—¡Cuando te pille vas a desear no haber nacido! —me gritó.
***
Me estaba quedando sin fuerzas, así que entré en un bar que había por ahí, dispuesto a esconderme ahí.
—Vamos, dame una copa más. —dijo una voz femenina.
—Ya has bebido suficiente. —dijo un hombre.
—Sigo sobria —dijo la chica. —, y tengo dinero. —añadió.
—Me da igual, no te servirán nada más. —dijo el hombre.
—¿Pues sabes qué? Que me voy a otro bar a emborracharme. —dijo, y se escuchó el chirrido del taburete moverse.
La vi de espaldas, y esa figura me era familiar, y el pelo. Leah...
Lentamente me acerqué a ella, le toqué el hombro, y se dio la vuelta.
Y de un trago, todo el contenido del vaso desapareció.
Cuando todo es una mierda, el alcohol puede ser tu único amigo.
Luke:
—Dios mío. —dijo horrorizado y cubriéndose la boca con las manos.
Miré a Zayn y mordí mis labios. Sí... Dios mío. —Louis, él está muy deprimido, tiene muchos problemas.
Louis desvió su vista hacia mí. —¿Crees que no lo sé? —negó con la cabeza. —Si Harry no hubiera... —se calló de golpe y tragó saliva.
Espera. —¿Harry?
—Tendríamos que cambiarle las vendas. —cambió de tema.
—Louis. —dije seriamente.
—¿Dónde las tienes? —me ignoró y empezó a buscar las vendas.
Reí. —Ha sido él, ¿verdad? —Louis desapareció por la puerta del baño. —¡Te lo dije, Louis, Harry es mala gente! —seguí sin obtener respuesta alguna. —Pero eso da igual, ¿no? Tu amigo está de mierda hasta el cuello por culpa de Harry, ¡pero tú estás ciego! —golpeé la puerta del baño y él se giró.
—¡Y yo qué coño quieres que haga? —sollozó. —¡Joder, Luke, lo amo!
—¡No te conviene, Louis! ¡Soy tu hermano pequeño, y te lo estoy diciendo yo! Siempre he sido lo único que has tenido, el único en el que has confiado. ¿Y ahora? —me callé durante unos segundos. —¿Y Zayn? Cuando Harry te hundía, él estaba ahí ayudándote a levantarte. ¡Y quién coño va a ayudarle a él? —Exclamé. Sollozó y se mordió los labios. —No vas a decir nada, ¿verdad? —reí irónicamente y fui hacia el armario del baño, lo abrí y agarré las vendas.
—Luke. —dijo con la voz quebrada.
Cerré el armario de un portazo y salí del baño dispuesto a cambiarle las vendas a Zayn... Pero él ya no estaba en el sofá.
Zayn:
Corrí calle abajo intentando ir lo más lejos posible. Así que estaba así por Harry. "Si Harry no hubiera..." ¿Qué? Lo único que sabía era que Harry tenía algo que ver. Algo grande.
Me mareé y cesé de correr. Todavía estaba débil a causa de los cortes. Ahora los tenía vendados. Lo que me sorprendía era haber podido correr tanto.
***
Ya estaba algo más recuperado. Era de noche ya, y yo seguía andando sin saber adónde ir.
—Vaya, vaya... Qué grata sorpresa. —escuché una voz familiar a mis espaldas y me di la vuelta. Un chico pelirojo me miraba con una sonrisa pícara en la cara. Ed Sheeran, uno de los causantes de mis cortes. Para mi sorpresa, seguí permaneciendo impasible. Tal vez la costumbre, la resignación, no lo sabía. —Ya no tiemblas. —sonrió y empezó a acercarse a mí. Y no sé qué clase de fuerza se apoderó de mí, pero la ira me invadió, sentí mi sangre hervir. Apreté mis puños y lo golpeé en la cara haciendo que cayera de culo al suelo.
Y ahí fue cuando empecé a temblar. La inseguridad y la preocupación me invadió. —No vuelvas a tocarme. —dije con la voz temblorosa.
—No sabes lo que acabas de hacer. —gruñó.
Salí corriendo, intentando huir de él, ya que probablemente, de quedarme, todas esas veces que me había violado, no podrían compararse con lo que me esperaba si me atrapaba.
—¡Cuando te pille vas a desear no haber nacido! —me gritó.
***
Me estaba quedando sin fuerzas, así que entré en un bar que había por ahí, dispuesto a esconderme ahí.
—Vamos, dame una copa más. —dijo una voz femenina.
—Ya has bebido suficiente. —dijo un hombre.
—Sigo sobria —dijo la chica. —, y tengo dinero. —añadió.
—Me da igual, no te servirán nada más. —dijo el hombre.
—¿Pues sabes qué? Que me voy a otro bar a emborracharme. —dijo, y se escuchó el chirrido del taburete moverse.
La vi de espaldas, y esa figura me era familiar, y el pelo. Leah...
Lentamente me acerqué a ella, le toqué el hombro, y se dio la vuelta.


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