Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones
—Esto
es una estupidez. —dije sin fuerzas. Me habían sacado de la
habitación en contra de mi voluntad. Yo no quería. No serviría de
nada. Ella no me quería, ella misma me lo había dicho.
—No, no lo es. —negó Liam.
—¿Por qué te sujetas así las mangas? —preguntó Niall.
Aparte de llevar manga larga, estiraba todavía más la prenda hasta engancharla en puños, por temor a que descubrieran mis cortes.
—Es una manía que tengo. —mentí.
Niall se lo creyó, pero Liam me miró algo inseguro, desconfiando. Pero lo dejó pasar. —A ver, podríamos preguntar por ahí a ver si alguien los ha visto.
—Chicos... Yo no sé si quiero encontrarla. —dije con un nudo en la garganta.
—Zayn, no sé lo que te dijo —dijo Liam seriamente. —, pero te juro, te juro por lo que más quieras que ella te ama.
Bajé la mirada y apreté más las mangas en mis puños. ¿Me amaba? ¿De verdad? ¿Entonces por qué me dejó? ¿Por qué me dijo que me fuera? ¿Por qué me soltó? ¿Por qué me dejó caer? No lo entendía.
Demasiado dolor para soportar.
Leah:
Harry no era una mala persona, era amable, simpático y divertido. ¿Por qué había dudado de él?
—Oh, vamos. —rió.
—Vas a caer, Styles. —reí yo lanzando de nuevo el dado.
—¡No!
—¡Sí! —exclamé. Moví mi ficha y lo maté. —Cuento veinte. —reí. Sí, estábamos jugando al parchís. Mi padre había ido a dar una vuelta, y yo había decidido quedarme en casa de Harry, pero había terminado aburriéndome, y Harry me había propuesto jugar al parchís.
Me sacó la lengua y solté una carcajada. —Buff... Otra vez desde nuevo. —lanzó el dado y sacó un uno, se sujetó la cabeza con la palma de la mano y suspiró exageradamente. —Va para rato.Zayn:
Ahora estábamos simplemente andando. ¿Hacia dónde? Hacia ninguna parte. Sin rumbo. No sabíamos dónde buscar, no sabíamos por dónde empezar.
Había mucha gente en la calle, lo normal en un lunes, supongo. La gente me miraba asqueada. ¿Sería por mi ropa? ¿Por mi cara? ¿Me importaba lo que pensaran? No. Nunca me había importado lo que pensaran los demás de mí, sentían asco, supongo que era normal, ya que hasta yo mismo me daba asco.
Choqué con alguien robusto. —Lo siento. —murmuré, intentando volver a andar, pero ese sujeto robusto me agarró fuertemente, tirando de mí y haciéndome daño en el brazo. —¡Eh! —grité. Fue como un déjà vu. Y al alzar la mirada y ver a aquel sujeto mirándome temblé, y si no fuera porque me estaba sujetando demasiado fuerte, habría caído de rodillas. —Tú no... Por favor. —supliqué, deseando hacerme pequeño y acurrucarme en un rincón, o simplemente desaparecer.
Leah:
—Harry, ¿tenéis chocolate? —pregunté desde la cocina.
—Creo que sí. En el estante de arriba. —dijo él, que estaba tumbado en el sofá.
Abrí el mueble, y efectivamente, ahí estaba. Nutella, mi favorita. Me apetecía muchísimo un sandwich de Nutella ahora mismo... O comerme el bote entero a cucharadas. Pero el problema era que no llegaba.
Cuando me dispuse a coger una silla, me di la vuelta con la silla, y el bote de Nutella ya no estaba. ¿Pero qué...?
—¿Buscas esto? —me di la vuelta, y Harry sujetaba el bote de Nutella en su mano derecha.
—Sí. —dije alargando el brazo para agarrarlo, pero él apartó el bote de mí.
—Hey, que yo también quiero. —me dijo.
Saqué mi labio inferior. —¿No vas a compartir?
Rió, y mostró su otra mano, la cual sujetaba dos cucharas. —¿A cucharadas?
—Uff... Cómo te quiero. —suspiré cogiendo la cuchara.
—Claro, como comparto la Nutella. —dijo con sarcasmo.
—No, se lo decía al bote. —dije arrebatándole la Nutella de las manos. Reí al ver su cara de sorpresa y fui hacia el salón.
Niall:
—¿Pero se puede saber adónde ha ido? —dijo Liam enfadado.
—Él no quería ir, Liam. —suspiré.
—Pero... Pero él no ha podido irse así. —se negó él.
—¿Tú crees? —dije yo alzando una ceja.
Liam pareció pensárselo dos veces. —Sí. —dijo finalmente. —Él no es así. Nos habría dicho algo, Niall.
Suspiré. —Si nos hubiera dicho algo, ¿habríamos dejado que se fuera?
Liam abrió la boca, como si fuera a reclamar, pero finalmente la cerró y negó con la cabeza.
—Tienes razón. —murmuró algo dolido.
—Si él no quiere volver con ella, nosotros no podemos hacer nada. —dije yo.
Él bajó la mirada, y después, cuando volvió a alzarla, su mirada había cambiado. —¿Sabes? Pensaba que Leah y Zayn habían nacido para estar juntos, no lo sé, tenía una corazonada. Un presentimiento, ¿sabes? —negó con la cabeza. —Supongo que me equivocaba.
Louis:
¿Por qué no respondía al teléfono? No lo entendía. Hacía nada que había estado en su casa, unas horas apenas. ¿Y si le había pasado algo? ¿Estará bien?
Suspiré y tiré el teléfono sobre la cama a la vez que seguía dando vueltas por mi habitación, despeinándome.
Le había dejado ya cinco mensajes, le había llamado más de diez veces. Pero nada, él no daba señal de vida.
Se acabó.
Me decidí, agarré el móvil, lo metí en el bolsillo de mis pantalones, agarré mis llaves, y me dispuse a ir a su casa.
Zayn:
—¿Qué te he hecho? ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué no me dejas en paz? —sollocé, acorralado en la pared.
Me sonrió pícaramente al mismo tiempo que acariciaba mi labio inferior con su dedo pulgar. —¿Qué me has hecho? Nada. ¿Por qué hago esto? Porque quiero. ¿Por qué no te dejo en paz? —rió burlonamente. —Porque no quiero.
—¡Me das asco! —le grité en un impulso. Y no debí hacerlo.
—No, no lo es. —negó Liam.
—¿Por qué te sujetas así las mangas? —preguntó Niall.
Aparte de llevar manga larga, estiraba todavía más la prenda hasta engancharla en puños, por temor a que descubrieran mis cortes.
—Es una manía que tengo. —mentí.
Niall se lo creyó, pero Liam me miró algo inseguro, desconfiando. Pero lo dejó pasar. —A ver, podríamos preguntar por ahí a ver si alguien los ha visto.
—Chicos... Yo no sé si quiero encontrarla. —dije con un nudo en la garganta.
—Zayn, no sé lo que te dijo —dijo Liam seriamente. —, pero te juro, te juro por lo que más quieras que ella te ama.
Bajé la mirada y apreté más las mangas en mis puños. ¿Me amaba? ¿De verdad? ¿Entonces por qué me dejó? ¿Por qué me dijo que me fuera? ¿Por qué me soltó? ¿Por qué me dejó caer? No lo entendía.
Demasiado dolor para soportar.
Leah:
Harry no era una mala persona, era amable, simpático y divertido. ¿Por qué había dudado de él?
—Oh, vamos. —rió.
—Vas a caer, Styles. —reí yo lanzando de nuevo el dado.
—¡No!
—¡Sí! —exclamé. Moví mi ficha y lo maté. —Cuento veinte. —reí. Sí, estábamos jugando al parchís. Mi padre había ido a dar una vuelta, y yo había decidido quedarme en casa de Harry, pero había terminado aburriéndome, y Harry me había propuesto jugar al parchís.
Me sacó la lengua y solté una carcajada. —Buff... Otra vez desde nuevo. —lanzó el dado y sacó un uno, se sujetó la cabeza con la palma de la mano y suspiró exageradamente. —Va para rato.Zayn:
Ahora estábamos simplemente andando. ¿Hacia dónde? Hacia ninguna parte. Sin rumbo. No sabíamos dónde buscar, no sabíamos por dónde empezar.
Había mucha gente en la calle, lo normal en un lunes, supongo. La gente me miraba asqueada. ¿Sería por mi ropa? ¿Por mi cara? ¿Me importaba lo que pensaran? No. Nunca me había importado lo que pensaran los demás de mí, sentían asco, supongo que era normal, ya que hasta yo mismo me daba asco.
Choqué con alguien robusto. —Lo siento. —murmuré, intentando volver a andar, pero ese sujeto robusto me agarró fuertemente, tirando de mí y haciéndome daño en el brazo. —¡Eh! —grité. Fue como un déjà vu. Y al alzar la mirada y ver a aquel sujeto mirándome temblé, y si no fuera porque me estaba sujetando demasiado fuerte, habría caído de rodillas. —Tú no... Por favor. —supliqué, deseando hacerme pequeño y acurrucarme en un rincón, o simplemente desaparecer.
Leah:
—Harry, ¿tenéis chocolate? —pregunté desde la cocina.
—Creo que sí. En el estante de arriba. —dijo él, que estaba tumbado en el sofá.
Abrí el mueble, y efectivamente, ahí estaba. Nutella, mi favorita. Me apetecía muchísimo un sandwich de Nutella ahora mismo... O comerme el bote entero a cucharadas. Pero el problema era que no llegaba.
Cuando me dispuse a coger una silla, me di la vuelta con la silla, y el bote de Nutella ya no estaba. ¿Pero qué...?
—¿Buscas esto? —me di la vuelta, y Harry sujetaba el bote de Nutella en su mano derecha.
—Sí. —dije alargando el brazo para agarrarlo, pero él apartó el bote de mí.
—Hey, que yo también quiero. —me dijo.
Saqué mi labio inferior. —¿No vas a compartir?
Rió, y mostró su otra mano, la cual sujetaba dos cucharas. —¿A cucharadas?
—Uff... Cómo te quiero. —suspiré cogiendo la cuchara.
—Claro, como comparto la Nutella. —dijo con sarcasmo.
—No, se lo decía al bote. —dije arrebatándole la Nutella de las manos. Reí al ver su cara de sorpresa y fui hacia el salón.
Niall:
—¿Pero se puede saber adónde ha ido? —dijo Liam enfadado.
—Él no quería ir, Liam. —suspiré.
—Pero... Pero él no ha podido irse así. —se negó él.
—¿Tú crees? —dije yo alzando una ceja.
Liam pareció pensárselo dos veces. —Sí. —dijo finalmente. —Él no es así. Nos habría dicho algo, Niall.
Suspiré. —Si nos hubiera dicho algo, ¿habríamos dejado que se fuera?
Liam abrió la boca, como si fuera a reclamar, pero finalmente la cerró y negó con la cabeza.
—Tienes razón. —murmuró algo dolido.
—Si él no quiere volver con ella, nosotros no podemos hacer nada. —dije yo.
Él bajó la mirada, y después, cuando volvió a alzarla, su mirada había cambiado. —¿Sabes? Pensaba que Leah y Zayn habían nacido para estar juntos, no lo sé, tenía una corazonada. Un presentimiento, ¿sabes? —negó con la cabeza. —Supongo que me equivocaba.
Louis:
¿Por qué no respondía al teléfono? No lo entendía. Hacía nada que había estado en su casa, unas horas apenas. ¿Y si le había pasado algo? ¿Estará bien?
Suspiré y tiré el teléfono sobre la cama a la vez que seguía dando vueltas por mi habitación, despeinándome.
Le había dejado ya cinco mensajes, le había llamado más de diez veces. Pero nada, él no daba señal de vida.
Se acabó.
Me decidí, agarré el móvil, lo metí en el bolsillo de mis pantalones, agarré mis llaves, y me dispuse a ir a su casa.
Zayn:
—¿Qué te he hecho? ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué no me dejas en paz? —sollocé, acorralado en la pared.
Me sonrió pícaramente al mismo tiempo que acariciaba mi labio inferior con su dedo pulgar. —¿Qué me has hecho? Nada. ¿Por qué hago esto? Porque quiero. ¿Por qué no te dejo en paz? —rió burlonamente. —Porque no quiero.
—¡Me das asco! —le grité en un impulso. Y no debí hacerlo.
Me
quedé pálido, en el suelo, con las manos en la entrepierna y
completamente estático. —Doy asco, lo sé, pero tú
también.
Sollocé. ¿Cómo iba a negárselo?
—Haz lo que quieras. —sollocé, rendido.
Rió. —Eso mismo iba a hacer.
Harry:
—Eh, hay que ver cómo comes. No entiendo cómo puedes estar tan delgada. —dije asombrado.
Rió. —No estoy delgada, estoy normal. —dijo ella.
Negué divertido. Bueno, la verdad era que por muy raro que fuera, Leah había acabado cayéndome bien. No lo entendía. ¿Cómo ahora era... Así? Mi plan era enamorarla, pero me sentía tan mierda cada vez que lo pensaba. Jugar con ella, eso era. Yo no quería. Era mi plan, sí, pero yo no quería hacerlo.
—Amo la Nutella. —dijo comiéndose otra cucharada. No lo dudaba, la verdad. ¿Cuánto tiempo hacía que no estaba tan a gusto con una chica? ¿Había estado a caso a gusto con alguna?
Sonreí, y después tragué saliva. No puedes echarte atrás, Harry. Has llegado demasiado lejos como para echarlo todo a perder ahora.
Y fue entonces cuando no pensé, y lo hice.
Zayn:
—Así me gusta, perrito. —dijo, abrochándose el pantalón.
Sollocé de nuevo, tirando de mis mangas hacia abajo. Podría haber sido peor, ¿no? Al menos sólo había sido una mamada, sólo eso.
Me levanté del suelo con las lágrimas sobre mis mejillas y di un paso hacia fuera del callejón, pero de un tirón, volví dentro. —¿Quién te ha dicho que hayamos terminado?
Tragué saliva, y cuando creí que todo estaba perdido, unos brazos lo apartaron de mí. Me quedé estático mirando la escena. ¿Conocía a aquel chico?
El pelirrojo quedó inconsciente en el suelo, y el chico de ojos azules se acercó a mí. Por instinto, retrocedí.
—Tranquilo. —dijo quedándose quieto. —No voy a hacerte daño, Zayn.
—¿C-cómo sabes mi nombre? ¿Quién eres? —pregunté asustado.
—Me llamo Luke, soy el hermano pequeño de Louis. —me explicó.
Fruncí el ceño, sin entender nada. —¿Qué?
—Pertenezco a los “Hunters”, pero soy el hermano de Louis, Louis Tomlinson. El chico que te ayudó. —dijo.
Abrí mucho los ojos. ¿Cómo? ¿Tenía un hermano? ¿Ahí? ¿Por qué no lo había visto? ¿Por qué no me lo había dicho?
—¿Por qué...?
—¿No te lo había dicho? —completó. Asentí con la cabeza. —Mi nombre real es Luke Tomlinson, pero todos me conocen como Luke Hemmings, mi nombre falso. Tener familia en el mismo negocio es peligroso. Seríamos muy fáciles de chantajear ahí dentro, por eso mismo no te lo ha contado, ni a ti ni a nadie. Aunque bueno, he acabado contándotelo yo. Ahí no nos relacionamos porque no queremos llamar la atención, porque tal vez se pondrían a investigarnos, a relacionarnos... Y nosotros no queremos eso. Así que te agradecería que no dijeras nada. —asentí, confuso. Me costaba almacenar tanta información. El hermano secreto de Louis... Wow. —Louis me ha mandado a vigilarte, porque bueno, no me conocías. Y siento mucho lo que ha pasado, te había perdido con tanta gente. —se disculpó arrepentido.
La verdad era que, que me estuviera vigilando para protegerme y hubiera dejado que pasara lo que había pasado, me molestó, pero tampoco podía decirle nada, porque claro, él no tenía la culpa, aparte de que al menos había evitado la peor parte.
—Entonces... ¿Te ha enviado Louis?
Asintió con la cabeza. —No le digas lo que ha pasado, por favor. —suplicó. —No quiero problemas. Y no digas nada acerca de mi nombre real. Soy Luke Hemmings, ¿de acuerdo?
Asentí con la cabeza. —Gracias... De verdad.
Louis:
Cuando llegué a casa de Harry, las luces estaban apagadas, excepto la luz de la habitación de Harry.
Harry me había dado la llave de su casa... O... Bueno, se la había cogido prestada, ya que guardaba dos copias.
La introduje en la cerradura y abrí la puerta. La cerré a mis espaldas y en silencio, empecé a andar en la oscuridad. —¿Hola?
Escuché risas provenientes de arriba, y decidí subir. Crucé el largo pasillo hasta la habitación de Harry. La puerta negra, media abierta, por la cual salía un rayo de luz.
Anduve hasta la puerta y la empujé. No sabía si estaba listo para ver lo que vi.
Sollocé. ¿Cómo iba a negárselo?
—Haz lo que quieras. —sollocé, rendido.
Rió. —Eso mismo iba a hacer.
Harry:
—Eh, hay que ver cómo comes. No entiendo cómo puedes estar tan delgada. —dije asombrado.
Rió. —No estoy delgada, estoy normal. —dijo ella.
Negué divertido. Bueno, la verdad era que por muy raro que fuera, Leah había acabado cayéndome bien. No lo entendía. ¿Cómo ahora era... Así? Mi plan era enamorarla, pero me sentía tan mierda cada vez que lo pensaba. Jugar con ella, eso era. Yo no quería. Era mi plan, sí, pero yo no quería hacerlo.
—Amo la Nutella. —dijo comiéndose otra cucharada. No lo dudaba, la verdad. ¿Cuánto tiempo hacía que no estaba tan a gusto con una chica? ¿Había estado a caso a gusto con alguna?
Sonreí, y después tragué saliva. No puedes echarte atrás, Harry. Has llegado demasiado lejos como para echarlo todo a perder ahora.
Y fue entonces cuando no pensé, y lo hice.
Zayn:
—Así me gusta, perrito. —dijo, abrochándose el pantalón.
Sollocé de nuevo, tirando de mis mangas hacia abajo. Podría haber sido peor, ¿no? Al menos sólo había sido una mamada, sólo eso.
Me levanté del suelo con las lágrimas sobre mis mejillas y di un paso hacia fuera del callejón, pero de un tirón, volví dentro. —¿Quién te ha dicho que hayamos terminado?
Tragué saliva, y cuando creí que todo estaba perdido, unos brazos lo apartaron de mí. Me quedé estático mirando la escena. ¿Conocía a aquel chico?
El pelirrojo quedó inconsciente en el suelo, y el chico de ojos azules se acercó a mí. Por instinto, retrocedí.
—Tranquilo. —dijo quedándose quieto. —No voy a hacerte daño, Zayn.
—¿C-cómo sabes mi nombre? ¿Quién eres? —pregunté asustado.
—Me llamo Luke, soy el hermano pequeño de Louis. —me explicó.
Fruncí el ceño, sin entender nada. —¿Qué?
—Pertenezco a los “Hunters”, pero soy el hermano de Louis, Louis Tomlinson. El chico que te ayudó. —dijo.
Abrí mucho los ojos. ¿Cómo? ¿Tenía un hermano? ¿Ahí? ¿Por qué no lo había visto? ¿Por qué no me lo había dicho?
—¿Por qué...?
—¿No te lo había dicho? —completó. Asentí con la cabeza. —Mi nombre real es Luke Tomlinson, pero todos me conocen como Luke Hemmings, mi nombre falso. Tener familia en el mismo negocio es peligroso. Seríamos muy fáciles de chantajear ahí dentro, por eso mismo no te lo ha contado, ni a ti ni a nadie. Aunque bueno, he acabado contándotelo yo. Ahí no nos relacionamos porque no queremos llamar la atención, porque tal vez se pondrían a investigarnos, a relacionarnos... Y nosotros no queremos eso. Así que te agradecería que no dijeras nada. —asentí, confuso. Me costaba almacenar tanta información. El hermano secreto de Louis... Wow. —Louis me ha mandado a vigilarte, porque bueno, no me conocías. Y siento mucho lo que ha pasado, te había perdido con tanta gente. —se disculpó arrepentido.
La verdad era que, que me estuviera vigilando para protegerme y hubiera dejado que pasara lo que había pasado, me molestó, pero tampoco podía decirle nada, porque claro, él no tenía la culpa, aparte de que al menos había evitado la peor parte.
—Entonces... ¿Te ha enviado Louis?
Asintió con la cabeza. —No le digas lo que ha pasado, por favor. —suplicó. —No quiero problemas. Y no digas nada acerca de mi nombre real. Soy Luke Hemmings, ¿de acuerdo?
Asentí con la cabeza. —Gracias... De verdad.
Louis:
Cuando llegué a casa de Harry, las luces estaban apagadas, excepto la luz de la habitación de Harry.
Harry me había dado la llave de su casa... O... Bueno, se la había cogido prestada, ya que guardaba dos copias.
La introduje en la cerradura y abrí la puerta. La cerré a mis espaldas y en silencio, empecé a andar en la oscuridad. —¿Hola?
Escuché risas provenientes de arriba, y decidí subir. Crucé el largo pasillo hasta la habitación de Harry. La puerta negra, media abierta, por la cual salía un rayo de luz.
Anduve hasta la puerta y la empujé. No sabía si estaba listo para ver lo que vi.
—¿Harry...
Le-Leah?


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